| Dr. Johnson |
También aconseja que existe un antídoto, la ocupación y el ejercicio. Exactamente: "El antídoto seguro y general contra la pena es la ocupación. Se observa comúnmente que entre soldados y marinos, a pesar de haber mucha bondad, hay poca pena (...) porque no les sobra la holganza para preocuparse por ellos mismos", y sigue con unas cuantas cosas más.
Creo que Bellow, en Herzog (y mi memoria es frágil y suele confundirse), lo diagnostica de manera parecida al definir a un depresivo (en términos generales) como a aquel sujeto al que le es imposible renunciar a su niñez, o al pasado, o a cierto momento donde se creyó infinito.