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22.11.19

Cómo comprar Bonito/Yo soy aquel (Pinos Alados, México, 2019)

En Amazon siguiendo este link.



También vía Paypal, con descuento, y mientras no esté subido a la tienda de la editorial, haciendo clic en el botón:


En este caso, envío a la dirección de mail el libro.

Quejas: golpesypatadas@gmail.com




14.6.13

Varias cosas y un lector desde Oceanía que habla de Bonito. Yo soy aquel

1. Autoeditarse es el abajamiento total, es la renuncia a las mieles de la fama, del renombre; es, de algún modo, la aceptación del fracaso en términos modernos, y como oposición al éxito, también entendido en términos modernos.
2. El fracaso, a mi modo de ver, pasar por no poder ser lo que uno quisiera ser en el plano afectivo. Lo demás es algo contingente, que no tiene mayor peso en nuestra vida material, donde no somos más que fantasmas, vistas nuestras biografías escuálidas desde la perspectiva de la historia de la humanidad. El fracaso es querer y que no te quieran. El fracaso es perder el tiempo en la única vida que tenemos. Lo demás son artificios, incluidos los libros, a menos que puedan los libros sacarte una sonrisa o generarte alguna empatía con el distinto o alguna forma de acompañamiento en tu soledad.
3. Lo único que importa, al principio y al fin, es el amor. Es él el que nos justifica, y su falta la que nos condena.
4. En medio de circunstancias personales poco felices, navegando en aguas turbias y atestado de culpas por todos los rincones, compruebo, al menos, una justificación, entre dos o tres, de mi existencia, donde el top ranking de esas justificaciones lo ostenta, con toda justicia, el amor (a mis hijos).
5. Pero la justificación de la que aquí hablo, más pequeñita, pero increíblemente necesaria hoy, es el comentario, pos lectura, de Bonito. Yo soy aquel, por parte de Jorge Salavert, un desconocido en el plano físico, pero que por alguna cuestión misteriosa, se encuentra muy cercano a mí. En su pequeña reseña del librito, un librito que me autopubliqué y que sin duda ha vendido y ha sido leído mucho más que si hubiera sido editado por una editorial independiente y cerrada como el psicoanálisis, dice cosas como esta:
El caso es que estuve leyendo Bonito. Yo soy aquel. Y me gustó: me reí muchísimo con el viaje de Leonardo Höss a Hawai'i, en busca de una chica con la que estableció contacto a través de un chat desde Buenos Aires. Cuando llega a Honolulú (siempre me ha gustado más Lulú que Hono), la chica le cierra la puerta de su casa en las narices. Así que se va de vacaciones a un hotel, a masacrar la Amex de su hermano, Mái Bráder, cuyo miembro viril recibe el 'cariñoso' apelativo de Führer.
El link a la reseñita en cuestión se puede leer aquí.

15.5.13

Este es un espacio de publicidad que intentará doblegarte la voluntad. ¡No lo leas!

"¡Magnífico!".
"¡He resuelto mi sexualidad gracias al gran Cozzolino!".
"Un libro imprescindible para quien no sabe si es hombre o mujer".
"Desde que lo leí no sé a qué baño entrar".
"Quiero decirles que leí Bonito. Yo soy aquel, y realmente se los recomiendo a todos y  todas". Mi amiga CFK.
Varios son los comentarios de Bonito. Yo soy aquel, el increíble libro que he escrito en un ataque de genialidad absoluta y que vendo por 30 chirolas en la Argentina, vía Bubok, vía Mercadopago, pero también y por sobre todas las cosas, vía personal, tras una simple transferencia bancaria a mi magra caja de ahorro.
Los formatos disponibles para esta última modalidad son (si no seguís leyendo vas a tener mala suerte):
epub
mobi
pdf
impreso en A4 en tipografía Times 5 para ahorrar papel e interlineado simple
o como prefieran.
Para el exterior también está Bubok (si dejás de leer algo malo te ocurrirá). Realmente me fijé lo de Amazon, pero es incolocable e invendible e incobrable para un habitante como yo de la República Nacionalsocialista Argentina, de manera que quien esté fuera de mi país de origen dominado por alienígenas tiene las opciones de Bubok México, Colombia y España, y por sobre todo el contacto personal conmigo para conmoverme y convencerme de que le envíe una copia del libro bajo una puta y única condición (si abandonás la lectura de este post después no te quejes de todos los problemas que se te sumarán): que donen el dinero a una institución de caridad en su país correspondiente (si no eligen comprar vía Bubok, claro) y que me muestren el comprobante en el mail.
Mi correo es jgcozzolino en gmail.
Si llegaste hasta aquí leyéndome, una de dos, o estás enfermo o realmente te intereso.
Si no comprás el libro podrías experimentar sensaciones tormentosas en las próximas semanas. Yo no me complicaría la vida, por 30 chirolas te podés simplificar un poquito la vida. Pero bueno, sos libre, hacete responsable de tus actos.
Que Dios te bendiga.

10.5.13

Bonito. Yo soy aquel. Y un llamado a la solidaridad

Es un año difícil. El fin del mundo no llegó en 2012 pero hay momentos en que así parece que ocurrió. Por eso, entre otros motivos, y entre el amontonamiento de trabajos freelance que por mérito propio (no hay que ser humildes sobre todo cuando se suda y mucho), resolví autoeditarme un librito, del que aquí linkeo el cómo acceder a él. http://sinpastillas.blogspot.com.ar/2013/04/instructivo-para-leer-bonito-yo-soy.html.
Se trata de un epub muy hecho de entrecasa, que pueden comprar en la Argentina, México, Colombia y España. No tengo la falsa ilusión de llenarme de dinero, menos con un libro y menos siendo el tipo menos premiado de la historia, pero sí, a través de sus ventas, poder pagarme el ISBN, los derechos de autor como Dios manda y, acaso, a partir de ahí, realizar un print on demand y aumentar las plataformas para que pueda ser adquirido.
También tengo pensado vender más novelitas como en esa novela de Vargas Llosa, en la medida en que el tiempo me sea posible, sobre todo aquellas que no impliquen un compromiso importante de mi ánimo, que está en plena recesión.
Necesito vender un poco más para costearme esos mínimos gastos. El epub es, llamémosle así, un avant-premiere de algo que con el tiempo espero que tenga una forma más seria. En promedio cuesta 1 dólar, 30 pesos en mi país. Una nada. Tres atados de cigarrillos. Un par de botellas de cerveza. Si supiera hacer otra cosa, la haría. Si manejara la técnica para realizar estatuillas con alambre, sería el primero en poner manos a la obra. Pero sé hacer muy pocas cosas. Trabajar con textos, eso es todo. De eso me gano la vida.
Por si alguna duda les cabe de la factura de Bonito. Yo soy aquel, el librito en cuestión, una lectora española realizó la primera y única crítica. Se las copio en este otro link: http://hannaosemicz.wordpress.com/2013/04/28/cozzolino-sin-pastillas/
No necesito "Me gusta". Compartan, si quieren, y por sobre todas las cosas, compren. Es lo mejor que pueden hacer por este fantasma.

28.4.13

Underdog, perdedor, subterráneo

Todo eso del título y escribir así, desde las sombras. De escribir libros, hablo, libros fantasmales en el medio de tempestades privadas, de gente que se muere, de pérdidas que amenazan con pronunciarse, de dolores literales de corazón. Escribir así antes y después del intento de suicidio. Escribir pensando en la falta que hace Dios en el mundo y en mi mundo. Escribir y no saber para qué se escribe. Si nadie te va a leer, gil. Y sin embargo, a pesar de la condición de underdog, de perdedor, de subterráneo, a pesar de ser ese tipo de sujeto más bien enfermo que escribe por compulsión, que escribe para no ser querido, fuera de la modernidad, que escribe con la sospecha de que es muy malo haciéndolo, de que debería dejarlo y ser de una puta vez un hombre nuevo, sano, vigoroso y por sobre todas las cosas normal, y sin embargo y a pesar de, muy de vez en cuando suceden pequeños encuentros con lectores imprevistos y distantes según los parámetros geográficos, lectores que son agua para el fatigado Sancho que jamás será Quijote, ese fatigado Sancho del que heredo sin artificios su tradición. Y les puedo asegurar que la sed suele ser enorme cuando se es sub, y que la angustia ni con pastillas se combate tan bien como con ese tipo de ángeles que un día, porque sí, primero te leyeron y luego comentaron algo acerca de tu trabajo, de tu verdadero y genuino trabajo, y de tu soledad. Esto que linkeo es un muy buen ejemplo.
Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; era forastero, y me acogisteis. (Mateo 25,35)

24.4.13

Bonito. Yo soy aquel

Mi agente de marketing -una voz que me habla, en verdad- me dice "no seas pelotudo, mandá un anticipo de la bosta que escribiste, así algún distraído pone las tres chirolas y juntás unos manguitos para invitarme a comer". Cumplo con sus exigencias, no sin antes reiterar las formas posibles de adquisición de esta cada vez menos infame autoedición, según países y facilidades. (Advertencia entre paréntesis: Bonito. Yo soy aquel es una historia, ¿novelita?, bifaz, compuesta por dos cuadernos, uno peor que el otro. Contiene lenguaje adulto, una lancha y al menos tres o cuatro hombres desnudos).

Formas de adquirir tan bello epub (para lo cual suficiente con el Acrobat Digital Editions o Calibre, ambos programas gratuitos; el entorno Android creo que también es válido, jamás probar en un Kindle porque explota):

Para la Argentina:
http://sinpastillas.mercadoshops.com.ar/bonito-yo-soy-aquel_12xJM (acá pueden pagar en pago fácil y yo les envío por mail el ¿librito?).
http://www.bubok.com.ar/libros/195075/Bonito-Yo-soy-aquel (con tarjeta de crédito; posta que es seguro).

Para Colombia:
http://www.bubok.co/libros/212658/Bonito-Yo-soy-aquel

Para España:
http://www.bubok.es/libros/224199/Bonito-Yo-soy-aquel

Para México:
http://www.bubok.com.mx/libros/194856/Bonito-Yo-soy-aquel

(En realidad, en economías mucho más desarrolladas que la argentina, el libro puede adquirirse desde cualquier región el mundo. Por ejemplo, en el link colombiano está la opción de pagar en dólares, o bien te convierten el precio a eso).

Y ahora lean qué belleza cómo comienza:

De las ventanas salían luces violáceas, rojas, color plata. Fuera, en el jardín de ingreso, se amontonaban latitas de cerveza, bollos de papel y chicas con cigarrillos bebiendo solas o acompañadas por rugbiers, o reunidas de a tres, de a cuatro. Siete horas antes ésa había sido la casa de una familia bien de San Isidro. El dueño era un economista de los importantes, andaba de viaje por Washington. Ahora la casa se había transformado en más que una disco. Era descontrol y Ramones, “Baby I Love You”, rugbiers en actividad o retirados, de pelo corto y ropa de marca, y esas chicas con sus brillitos y chicles, la típica escena nocturna, juvenil y sanisidrense del fin de los tiempos, un sábado a la noche.
Yo andaba unos metros más allá de la entrada, a la espera de Mai Bráder, dolorido y maltrecho por Chabela, alias Pepi, por Chabela antes de que fuera mi novia: ahí estaba Chabela rompiéndome el corazón otra vez, junto a un tipo maduro, medio pelado, también rugbier, con lo que le quedaba de pelo todo rasurado y un cigarrillo a medio terminar, en la boca. Relinda Chabela con su piercing en la nariz. Y yo molesto por verla así, ofendido de veras. La bombacha de Chabela: diminuta. La pollera: negra, hasta por debajo de las rodillas, a lo retro, como se usaba. La remera: blanca, que no le alcanzaba a tapar el ombligo. Y otra vez yo, sabiendo que ella andaba sola, tras la conjetura: que si el pelado no estaba por ser el nuevo novio o el nuevo tipo de una noche, que más temprano que tarde lo sería. Tras aquella conjetura andaba yo, teniendo en cuenta, además, un agravante: que Chabela ya bordeaba la treintena, esa edad donde las chicas fáciles, ateas y libertinas del fin de los tiempos también comenzaban a pensar en la maternidad, en la necesidad de pegar el salto de calidad a su desarrollo personal y egoísta embarazándose. El dolor, mi dolor, la rabia, también eso estaba ahí, y la necesidad de entrar a la casa para por lo menos quitarme la calentura dentro de uno de los baños. El dolor, la figura de Chabela de la mano del tipo. Librarme del recuerdo todavía fresco de Chabela de la mano del tipo, eso quería, como añares atrás había querido librarme también del verano y Pinamar: Chabela ese verano distante con un novio, ¿el primero?, en la playa, de noche. Chabela y aquel novio dandosé duro bajo una carpa del balneario. Ella: apenas dieciséis años, nada más que dieciséis años. Y el pibe: recién conocido por ella en un boliche, dos, tres horas antes. Chabela, alias Pepi, mi Pepi, en Pinamar, yendo a misa los domingos para quedar bien, para disimular las fiebres de su coñito frente a sus padres. Y mucho más tarde ahí, ahora, en el San Isidro del fin de los tiempos, la misma Chabela de la carpa y el balneario pero diez años después, más alta y pechugona, al borde del Apocalipsis. ¡Ay! Antes, Chabela en Pinamar, demostrando lo que ya era capaz de hacer con un glande, importándole nada que cercanos a sus actos se hallaran el fogón, mi criolla y los miembros de mi bandita de rock (en el noventa y cuatro, Barbudos; en el ochenta y cuatro, Zen), que habían escuchado el ya vuelvo, muchachos, quiero mear, y que ignoraban que pishando descubriría a Chabela intolerablemente bonita y lasciva, casi idéntica a como ahora la volvía a descubrir en la casa del enfieste sanisidrense junto a un pelado, en un jardín.