Tulipanes para Zamudio

Tulipanes para Zamudio
Tulipanes para Zamudio (clic en la imagen para comprar), o escribir a jgcozzolino en gmail. También disponible en Amazon: https://www.amazon.com/s/ref=nb_sb_noss?url=search-alias%3Daps&field-keywords=tulipanes+para+zamudio

Bonito / Yo soy aquel

Bonito / Yo soy aquel
facebook.com/golpesypatadas

6.5.17

"Peces" traducido al inglés

18.3.17

Bonito / Yo soy aquel - En Amazon

L. Höss, tras un viaje a una isla del Pacífico, escribe muy molesto dos cuadernos, "Bonito" y "Yo soy aquel", donde reflexiona acerca del amor, la moral, la sexualidad, la homosexualidad, el nacionalsocialismo, el grunge, los años noventa, las chicas fáciles, el sacramento de la reconciliación, la virginidad, la prostitución y la importancia de ser dueño de un Jaguar. Con lenguaje adulto, una lancha y al menos dos o tres hombres desnudos, también una mujer se quita la ropa frente a las cámaras.

https://www.amazon.com/dp/B06XQ6BD5M/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1489805517&sr=8-1&keywords=bonito.+yo+soy

15.3.17

Golpes y Patadas

Nacida en un baño de la AAK, Golpes y Patadas está de regreso. Aquí podrán mayores novedades. (En este link pueden ver el triste final de la revista -ahora algo más que eso- en su triste y nunca visitado blog. Que es este. Haciendo clic. Acá).

2.3.17

Puerta - Limón - Sumo Sacerdote

Llevo una puerta por la calle. La puerta tiene unas ruedas en su parte inferior. Unas ruedas metálicas. Brillan. (Ver Chevalier y Gheerbrant, puerta-transición).
Güemes 3066, Palermo. Edificio piso 9 a la calle en venta. Anciana que me conoce. Vende el depto entre US$ 80.000 y US$ 82.000. Con préstamo del Banco Ciudad, me dice, puedo tener un descuento de hasta el 8% (es un sueño, esto no tiene lógica).
Apoyo la puerta a la entrada del depto.
Lo recorro.
La anciana me dejará un mueble en el living, una cama, otras cosas más. El living tiene una alfombra clara.
Frente a ella vive otra anciana. Las 2 me conocen. Ya sabés por qué.
La yegua se me acerca enterada de la noticia. Pretende que compremos el depto. Yo pienso en I. Quiero que con I. compremos el depto. Pero yo no tengo plata, naturalmente. La yegua quiere "comenzar de nuevo". Aprieta a mi vieja, le exige que apure los trámites "con la escribana". Mientras le habla y grita por teléfono despliega una carpeta con hojas compuestas por "carne" de limón. Con un elemento punzante clava, mientras ordena, una parte de esa "carne". (Limón, corazón humano, también pureza).
Hay un salto medio inconexo. P y P, los ciclistas, también tienen intenciones de comprar el piso 9 de Güemes 3066. Hay también otro depto en venta. Me debo apurar para tomar una decisión.
Otra vez en el depto, junto a la yegua (en el depto del piso 9): ella cuelga el teléfono y yo le surto todo lo que es, con una mano la tomo del cuello, con la otra le hundo el pulgar derecho en la frente; sus ojos saltan. Ella niega lo que le digo, lo termina aceptando.
Otro salto inconexo más. Le comento a I. en Flores la oportunidad del depto. Vamos a la iglesia. Carol Wojtyla tiene unos 60 años, vive con una mujer, ha vuelto a ser elegido Papa, oficia la misa, pero el sermón lo da el padre Farinello. I. queda conforme, le recuerda a las misas de su infancia. Dice que no es un exagerado, que fue claro y conciso. A mí me resultó insípido. Wojtyla, dicho sea de paso, está en forma física. En muy buena forma.
De vuelta en el depto del piso 9, José Sacristán, que es vecino del edificio, golpea la puerta. Pide que abra. Se enteró que estoy ahí con la yegua. Está enamorado de la yegua. La yegua también lo cuerneó. Pobre Sacristán. Me río de él, le imito el acento. El tipo se vuelve loco, rompe la puerta, entra, me quiere romper la cabeza. Yo corro por el departamento, riéndome.

15.2.17

Salgo por las noches con mi pistola

Papá se fue un día de casa. Un sábado de agosto. Dejó los roperos sin su ropa. Dejó la cama sin su rastro. Un día de casa se fue papá.
¡No!, dijo mamá. ¡No!
Y que no lo podía creer.
Se puso a llorar mamá. Ya no se querían, peleaban mucho, se insultaban mucho, se pegaban mucho. Pero mamá no se lo esperaba.
¡No puede ser tan hijo de puta!, gritó mamá.
Yo me metí bajo la cama.

Papá se fue a vivir primero con mi abuela.
Mi abuela se agarró la cabeza cuando me vio la primera vez que papá me trajo a su casa ya separado.
¿Y qué le doy de comer?, preguntó mi abuela.
Mi abuela también estaba separada. Ahora está vieja. Le gustaban los hombres a mi abuela. Bastante. El último que tuvo fue un jardinero. Papá no fue feliz mientras mi abuela anduvo con el jardinero. Papá nunca me dijo que su madre había estado con un jardinero. Mamá me lo dijo. Una vez. Mientras me contaba un cuento. Papá no regresaba a casa. Era la madrugada. Bien tarde. Yo no me podía dormir. Mamá me contaba un cuento con duendes y de repente me dijo Tu abuela vive con un jardinero. ¿Eh? Sí, ¿no te contó tu padre?
Me quedó grabado.
Eran épocas tristes como todas en casa, pero esas tal vez más. Papá no me llevaba a lo de la abuela. Papá salía mucho. Cuando estaba en casa la puteaba a mamá hasta en escocés. A mí me llamaba Pendejo. Pero nunca me levantó la mano papá. Mamá sí me levantaba la mano. Una vez mamá me pegó con el secador. Lo tenía encendido. Me quemó una pierna.
Mamá me contó más cosas de mi abuela. Parece que mi abuela salió con muchísimos hombres. Una vergüenza.

Ahora papá ya hace mucho que no vive con mi abuela. Mi abuela está sorda. Y muy vieja.
Uno no puede creer que esa mujer llena de arrugas alguna vez fue como mamá, como papá. Uno no puede creer que se la chupaba al jardinero en el galpón.
Mi abuelo todavía vive; el jardinero, dicen, se murió. Mi abuelo todavía vive con una señora más joven. Es pelado mi abuelo.
El novio de mamá también es pelado.
Es tetona la señora de mi abuelo. Se llama Miriam.
Mamá dice que Miriam siempre gustó de papá.
Otra noche, contándome un cuento, me contó mamá que mi otro abuelo, el papá de mamá, tuvo sexo con la segunda mujer de mi abuelo, el papá de papá. ¿Se entiende? Yo no sabía muy bien qué era el sexo. Bah, sí, sabía que era algo de estar desnudos un hombre y una mujer en una cama. Esa misma vez mamá me dijo mientras me contaba el cuento de un pirata que tu otra abuela, o sea, mi mamá, se suicidó, a veces pienso que yo voy a terminar como mi mamá, lo único que quiero es que no veas cuando lo haga, yo sí vi cómo se suicidaba mamá. Me hacía pis, entré al baño, ella estaba tomándose las pastillas de varios frascos. Me gritó andate.
No sabía qué era “suicidio” cuando mamá me lo contó. Pero no esperé a ser más grande. Agarré el diccionario.

Papá vive en un departamento que alquiló. Papá también tiene novia, como el abuelo. La novia de papá es más joven que mamá pero más grande que yo.
Al abuelo y a papá les gustan las mujeres con enormes tetas.
Mamá también tiene enormes tetas. Cuando quedamos solos ella y yo viviendo juntos dormí dos años en su cama, me gustaba esperar a que se quedara dormida, entonces le pasaba el brazo por encima del cuerpo y le tocaba las tetas; a ella le gustaba, supongo que pensaba que no era yo; dormida me apretaba la mano contra sus tetas y a mí se me paraba el pito. Son lindas las tetas de mi mamá, todavía son lindas. Pero ya no me dan ganas de tocárselas cuando duerme; está más vieja mamá pero no es por eso. Ahora mamá me causa un poco de rechazo, me gustan otras chicas, no mamá. Hay una chica que va a cuidar a mi abuela, es joven, tendrá uno o dos años más que yo. A esa chica la quiero tocar. Quiero un día ir de visita a lo de mi abuela y tocar a la chica que cuida a mi abuela. Quiero que me toque ella también a mí. Que nos toquemos. Papá me enseñó que las mujeres cuando se arreglan el pelo y te miran es porque quieren tener algo con vos. La chica que cuida a mi abuela a veces cuando me mira se arregla el pelo. Tengo muchas ganas de tener algo con la chica que cuida a mi abuela. Me gustaría pegarle, también, en las nalgas, pegarle y decirle barbaridades.
La abuela hace tiempo que está sorda, no nos va a escuchar. Seguro la chica que cuida a mi abuela ya se trajo a los novios a la casa de mi abuela y mi abuela ni enterada. Mi abuela está vieja, sorda y gorda. Por eso se la ve triste. Ser viejo es que nadie nunca más te quiera como antes, y a mi abuela le gustaban mucho los hombres. Bastante.
El abuelo en cambio dice que todavía le funciona. No sabés nene qué bien me funciona, me dice mi abuelo adelante de su novia.
Su novia se ríe, me mira la bragueta.

Al novio de mamá se le suele parar el pito cuando está con mamá. Es pelado como mi abuelo. Una vez los espié y me quise matar. Me quiero matar cada vez que entro a facebook. Todos se olvidan facebook abierto. Mamá, papá, los novios de mamá y papá. También la chica que cuida a mi abuela. Dejan abierto el chat.
Yo leo:
Cómo me gustás.
Te la voy a chupar.
Putita.
Gatito.
Putito.
Te amo.
Te parto.
Y los odio. A los novios de papá y mamá. A mi abuela y a mi abuelo y a mi otro abuelo aunque no usen facebook. A mamá y papá también.
La novia de papá es una gorda.
El novio de mamá es pelado y además un pelotudo.
Antes de conocerlos los conocí por facebook: vi las fotos de los novios de mamá y papá en facebook; ellos todavía no cuelgan fotos con mamá o con papá, parece que lo tienen prohibido aunque garchen en cuanto rincón encuentren libre de mí. Espero que no cuelguen ninguna foto. Nunca. Que nunca jamás lo hagan. Porque si lo hacen lo mato. Los mato a los cuatro. Despacio. Los mato y les robo todo el dinero que me deben.
Tengo todavía una foto con mamá y papá. La guardo en un cajón. Ahí estamos papá, yo, mamá, en ese orden. Soy el centro del corazón que forman mamá y papá. Qué hijos de puta. Qué irresponsables de mierda.
¿Por qué me hicieron esto?
¿Por qué me engañaron?
¿Se querían en la foto?
¿No tenían novios en la foto todavía?
¿Y cuando me hicieron?
¿Y cuando papá le metió la semillita a mamá?
¿Ya la querías papá?
¿Ya lo querías mamá?
¿Puedo creerles?
¿Puedo?

De noche no puedo dormir. Solo puedo dormir si me imagino con una pistola. Salgo por las noches con mi pistola y mato a los novios de papá y mamá. Bang, bang, bang. No quiero que papá y mamá estén con novios. Quiero que mamá y papá estén solos. Si no pueden estar juntos otra vez, que estén solos. No me gusta que papá tenga sexo con su novia. No me gusta que se cojan a mi mamá. No me gusta que quieran hacerme entender que es normal que todo esto suceda. No me gustan ellos. Mamá. Papá. El sexo. Podrían no haberme hecho nacer. Hubiera sido sencillo. Yo ya sé cómo hay que hacer. Hace años nos mostraron un preservativo. Menos tiempo atrás, a la salida de una fiesta, me regalaron tres. Pensé en la profesora de inglés. Me gusta. Todos estamos locos por la miss. Usa blusas que no se abrocha del todo, está casada, tiene hijos. Está rebuena.

Escribo Mamá.
Escribo Papá.
Escribo No se puede vivir tranquilo en un mundo lleno de hijos de puta.
Quiero saber cómo perder la cabeza.
Quiero dejármela tirada en una plaza, debajo de un camión, en un basural de las afueras de esta ciudad tan horrible dentro de este país más feo.
Quiero perder la cabeza y cómo perder la cabeza, me pregunto. Cómo perderla, cómo, cómo, me digo.
Cómo perder la cabeza se llama un librito que encontré en los saldos de una librería espantosa, con las novedades en primera fila. Cómo perder la cabeza les digo a las chicas desnudas de las revistas. Cómo, me sigo preguntando cuando mamá llega del trabajo y me dice hola mi amor.
Ya sos grande, me dijo papá hace unos meses, ¿la pusiste?
A mí solo me importa perder la cabeza. Saber cómo.
Cómo perder la cabeza no tiene un autor, nadie se hace responsable. Seguramante son varios. Debajo del título hay un subtítulo: Manual de instrucciones. A veces pienso que es una joda. En el colegio me hicieron leer algunos manuales de instrucciones. Una vez armé una pista de autos con la ayuda de un manual de instrucciones. No me gustan los manuales de instrucciones. Pero esto parece ser otra cosa.
En Cómo perder la cabeza no se toman seriamente la consigna, tratan de demostrar que es posible perder la cabeza rápidamente, y que luego es muy difícil encontrarla.
En Cómo perder la cabeza, en la E de estofado, te explican cómo emborracharte para perder la cabeza por un rato.
En la H de hongo, te enseñan a hiperventilarte, dicen que si te hiperventilás tres o cuatro veces por día comenzás tarde o temprano a perder la cabeza.
En realidad casi todo el libro habla de hiperventilación.
Cómo perder la cabeza es un libro dedicado a la hiperventilación.
Dicen que tenés que hiperventilarte mientras tratás de escribir tu historia, dicen que en una semana quedás fuera de servicio. Hace quince días que vengo escribiendo despacito, como me sale. Mareándome. Hago lo que puedo y no es fácil. Pero aquí estoy. Todavía en mis cabales. Todavía lúcido. Sin perder la cabeza.
En la A de amor hay un pequeño apartado que nada dice acerca de cómo perder la cabeza por amor.
En la S de sexo no hay sexo ni nada. Está la S y no dice nada.
En la tele pasan un partido de fútbol. Afuera en la calle camina un perro y atrás va su dueño.
Mañana tengo inglés. Mañana me voy a enamorar otra vez de la miss mientras nos dé clase. Y me voy a poner triste y voy a ir a visitar a mi abuela. Que ya está vieja, sorda y gorda. Y le voy a proponer a la chica que la cuida si quiere ser mi novia.
O no voy a hacer nada de eso. No sé.
En la C de Cómo perder la cabeza dice cama, que lo mejor es no salir más de la cama.
En la E dice que hay que escribir sin parar. Que así perdés la cabeza rápido.
En la X no hay nada.
En la W tampoco.
En la D dice drogas. Y en la P pastillas.
Pastillas.
Pastillas.
Voy a buscar trabajo. Voy a juntar dinero. Voy a comprarme pastillas y una pistola. Lo demás está todavía en mis sueños. Pero aunque me cueste un Perú sé que lo voy a sacar de ahí.
Por ahora solo salgo en sueños por las noches con mi pistola. Pero una vez todo va a ser cierto. En la P de pastillas también dice que hay que tener paciencia, que no perdés la cabeza de la noche a la mañana.