7.12.18

"El deterioro del amor y algunos apuntes sobre feminismo radical" (prese...

19.11.18

Animales

Una vez tuve un perro. Una vez mi perro quedó enganchado de una pata. Necesitaba de mis cinco dedos para zafar. De esa habilidad superior incluso a la de los monos. Su intención para liberarse contemplaba hasta arrancarse la extremidad, como un oso en una trampa. No quería flagelarse, sólo buscaba la libertad, y si ese era el precio, estaba dispuesto.
Tuve que actuar. Porque sufría, porque no me gustaba verlo sufrir, porque lo quería. Sabía de los riesgos, pero a diferencia de él mi actitud resultaba pensada y era una forma de autocompasión: la bondad no suele ser más que el resultado de una serie de mecanismos que se dan en milésimas de segundos. No sé si soy tan bueno. No sé si hubiese realizado lo mismo con un perro al que no amaba.
Al liberar su pata él me clavó sus cuatro colmillos en la zurda. No deseaba clavarme sus cuatro colmillos. Eso también formaba parte de su deseo de libertad y en su creencia instintiva mi mano no obraba como su salvación, sino como un freno. Mi perro era en ese momento un pollo de criadero al que le deben arrancar el pico para no matar a su hermano de condena.
La falta de rituales en los animales es fatal -también en los humanos-, acaso también la falta de instituciones, costumbres y drogas legales. La ausencia de tradicionalismo y de un cierto grado de culturización nos conduce a la autoagresión o la violencia. La tradición y la cultura no están en las redes sociales y la televisión. O no necesariamente están allí. En esos lugares abunda más bien una ficción. El ritualismo tradicionalista y cultural supone una combinación del cuerpo y el espíritu (creo que los orientales no diferencian entre espíritu y mente). El ritualismo es la jaculatoria y el golpe del canto de una mano contra la roca mil veces cada día.
Este post no fue patrocinado por la Biblia, sino por una posfeminista del ultra todo marginada de los medios y las academias, a quien llamo de distintos modos en mi cabeza.
Ella, en la medida en que la veo envejecer, asume una posición cada vez más reflexiva, casi como la de una eremita.
De todos modos no es más que una impresión subjetiva la del párrafo anterior.

16.11.18

El deterioro del amor y algunos apuntes sobre feminismo radical

Mientras se prepara el correspondiente flyer para la presentación formal, anticipo algunas coordenadas acerca de la -reitero- presentación de El deterioro del amor y algunos apuntes sobre feminismo radical.


  • Día: Sábado 1 de diciembre de 2018.
  • Lugar: Hipólito Yrigoyen 3235 CABA.
  • Horario aproximado: 18 hs.
  • Presentador/showman: F. Olivera. (Sí, F. Olivera).
  • Estilo de la presentación: Muy monacal.
  • Preventa: Escribiendo a jgcozzolino@gmail.com sea desde la Argentina o del exterior, o bien en Mercado Libre. Tras la presentación se indicará la serie de librerías donde también se podrá conseguir el libro.
Se ruega asistir de elegante sport.

6.11.18

Una novelita decimonónica se busca

Esta semana le vence el plazo a la editora para enviarme 10 ejemplares de la novela decimonónica para la que me contrató y que me generó problemas propios del siglo XIX. Hasta el momento no tengo noticias del libro, nadie dice nada y aunque hasta hace meses está registrado su ISBN, con salida en octubre de 2018 -así lo indica la Cámara del Libro-, la obra parece que la han sepultado los interesados siete metros bajo tierra, o lo suficiente para que tenga acceso a ello. Por sus casi 250 páginas me han llamado de distintos modos canalla. Por ella, la novela, me han dorado la píldora, se han hecho pis encima y muy de inmediato me han odiado. Creo que todas esas emociones son una exageración hija del delirio. Sólo quiero hacerme con los 10 ejemplares que por contrato me corresponden y verificar si al menos la edición fue decorosa. Sólo deseo que cumplan con lo que se acordó y firmó (ja, ya los veo, diciéndome que yo justo, gusano gemebundo, vengo a exigir cosas así). Y sí, lo exijo yo, de quien se dijeron las más alambicadas alabanzas y las peores infamias, y a quien hasta se lo amenazó con la difamación pública y la destrucción de su futuro laboral, algo demasiado sagrado para cualquier ser humano, más aún si ese ser humano es un poco peronista. Si saben del libro, si tienen una mínima noticia, avísenme. Si no, ya veremos cómo lidiar con el cretinismo.