19.11.11

Solo (c)

Hace quince días. Voy para un congreso en Bogotá. De invitado.

Me pagan todo, digo.

Pero andá y hacé que te crean.

Y cuando llego al aeropuerto y saco el pasaporte de mi bolsillo descubro que se despegó la foto, que anda ahí, adentro del pasaporte, pero despegada. Así hacen los pasaportes ahora, una mierda. El tipo de migraciones que me dice:

No, así no puede entrar.

Y yo:

¿Cómo que no puedo entrar?, ¡esta es mi foto!

Sí, señor, pero el documento está roto.

¡No, no está roto!

¡Pero mire, mire la invitación, vengo al congreso tal y tal!

No.

Sí.

No.

Un quilombo bárbaro; vinieron del consulado; terminé en el consulado, que, no te miento, era un cuartito, prácticamente, y ahí otra vez:

Soy solo, sí, soltero, y viajo solo, sí.

¿Y a qué hotel va?

A tal.

Ahí le pueden ofrecer lindas chicas.

Bueno.

O si no,

me dice el cónsul,

o si no usted me llama y yo lo llevo a unos lugares de putamadre, las colombianas son gauchitas.

La puta que lo parió.

Bueno, está bien, gracias, ¿me puedo ir?

Todo solucionado.

Con plasticola, la puta que lo parió. Con goma pritt. Con pegamento barato, la puta que lo parió, no somos serios ni cuando tenemos que aparentar que lo somos, la puta que lo parió, me gustaría ser holandés, ucraniano, la puta que lo parió.

La puta que lo parió.

Me agarré tal calentura.

Cuando me tomé el avión de regreso agarré el auto y me mandé para el Uritorco, así como estaba, en zapatos, traje, la puta que lo parió, así me fui, y llegué y me puse a subir el cerro y terminé en un templo budista que hay por ahí, donde el tipo que se hacía llamar monje me hizo hacer meditación, me metió bajo una pirámide, y me vino bárbaro, me quedé desconectadísimo, como dormido, y así en zapatos volví al cerro, escalé un poco, bajé, tratando de no matarme, los zapatos a la miseria, la corbata a la miseria, el saco a la miseria, ¿pero qué carajo me importaba?, ¿qué mierda me tenía que seguir aferrando a las cosas materiales?, lo que daría por una vida así, la puta que lo parió, pero yo tengo un compromiso, estoy atado a un compromiso, y nadie se da cuenta de cuánto más tranquilo estaría yo en un lugar como el Uritorco, pero hay vocación en mí, todavía está, una misión que tengo que cumplir; todavía hay intenciones serias de cambiar el escenario, ¿qué es lo que no ven?, ¿no se dan cuenta de cuánto quiero a nuestro sector? No, no se dan cuenta.

Me fui a Bogotá, me fui a Córdoba, y claro, la gente, la gente otra vez poniéndome cara rara, ¿tiene idea la gente de lo bien que la podría hacer, de cómo me podría llevar para mi molino lo que se me canten las pelotas?, ¿no ve que no lo hago, no ve que soy decente?

No es que pregunte, es la indignación la que me lleva a preguntar, pero no es que pregunte, en realidad son todas afirmaciones, afirmaciones de la negligencia de la gente a quererme conocer tal cual soy, solo, soltero, carlitos, pelado y con éxito trabajado, nada de haber conseguido nada de carambola, nunca me fue fácil nada, siempre me tuve que esforzar el triple que cualquier otro, pero no la ven, no lo ven, prefieren seguir hablando mal de mí, pensando mal de mí, porque así es más fácil no cambiar, porque si el presidente es un atorrante ¿para qué le vamos a hacer caso, no?, ¿para qué?, y así es cómo los días se suceden, cómo los días terminan y vuelven a empezar, conmigo en el centro de todas las miradas, de todos los correveidile, de todos los prejuicios; ¿nadie puede hacerse una idea de que cuando te quedaste solo en el mundo te empezás a replantear qué haces con tu vida, y que lo que menos te importa es el dinero, que solo querés ser feliz?, porque eso quiero, ser feliz, no pido mucho, ni mujer ni hijos ni nada, solo ser feliz, conseguir el cumplimiento de buena parte de mi plataforma de campaña, luchar por los chicos que no saben que arrastran un problema visual, esos chicos a los que también los prejuzgan y medican cuando lo que les pasa es mucho más complejo y simple a la vez, cuando lo que les pasa se llama disminución visual..., luchar por eso, quiero, y terminar con la cirugía refractiva, que ni es tan buena ni tan eficiente, y que además al sector lo está haciendo mierda, y con la importación de pregraduados también quiero terminar, y con las ganas que nos tienen las farmacias, la puta que las parió, las farmacias están matando a los kiosqueros, ya mataron a las perfumerías, ahora vienen por nosotros. ¿Pero cómo les hacés entender eso a los forros que represento?

Tendría que estar encerrado en una pieza y no salir más de ahí. Así estaría más tranquilo. Como Bodhidharma antes de arrancarse los párpados para no dormirse, para no dejar de meditar. Creo que era Bodhidharma, no estoy seguro. Pero creo que sí.