1.9.26

Borrador definitivo



Profesor, me pregunta, porque además de campeón mundial de natación, soy profesor. ¿Cuándo cree usted que un borrador deja de ser borrador?

Leo, porque es mediante el chat. En voz alta. Menciono las doscientas correcciones que Horacio Quiroga le echó así nomás a un cuento que ya había publicado en los diarios de la época. Hablo de Borges, que siempre da un importante ethos y de las versiones homéricas. Termino con el Quijote, que vendría a ser, junto con toda la Biblia, de lo poco que ya es un borrador definitivo.

Hablo y hablo. 

Y hablo y hablo.

Pero no digo que yo escribo y no reviso mucho. O que lo hago diez años más tarde. Y que no por ser campeón mundial de natación. También fui en 1985 campeón mundial de baloncesto y en ese año compositor negro de We Are the World, cuando el gobierno de Reagan, creo que era de Reagan, o más bien Reagan me llamó por teléfono sabiendo que ya era un verdadero genio y me dijo please, write a song about Africa, something like USA for Africa.

El domingo (o fue el sábado) pasé por la casa deshabitada de mis fallecidos padres. Había un baño con papel higiénico sin tirar. Había el otro baño con la válvula rota y una hez. Ese baño, el más grande, tenía retraída el agua por la falla de la válvula. Fui con mi hijo el mayor y su perro. Tranquilo, dije, busco un balde, le meto lavandina. Dejalo al perro que recorra el departamento, si hay un animal nos avisará.

Luego llamé al gordo de Remax. No me atendió. Le escribí. No voy a discutir de quién es la caca. Mejor dejemos las cosas como están, la exclusividad ya venció. Se acabó. Basta. No quiero perder el tiempo.

También le escribí un mail. 

No, alumna, no revisé la corrección del mail. Mi mail fue un borrador definitivo como el Quijote, como la Biblia, como We Are the World. 

Decime a qué hora paso por la oficina para retirar las llaves. Se acabó.

Todo eso escribí, luego soñé con mi padre. Estábamos en Madrid, en una Madrid de avenidas todas como la Castellana, más fuentes y muchos ríos, diría que una Madrid mediterránea, todavía más rival de Barcelona. Mi padre allí tenía un condominio.

¿Cómo no me dijiste?, le pregunté a mi padre. ¿Cómo no me dijiste, que hasta ahorro en comida?

Tranquilo, todo se va a solucionar, lo que sí, tengo que pintar buena parte del condominio, sólo una de las unidades está ocupada.

Mi padre en Madrid. Práctico. Sano. Tranquilizándome.

Conduje una Ferrari por Madrid, mi empleo era ser el chambelán y el chofer y todo lo que uno pueda imaginarse de una vieja, menos su gigoló. Odiaba a su gigoló, yo. Su gigoló: un tipo que vestía siempre de smoking.

Mi debilidad, decía la vieja, que tomaba champán, que se ponía a mi lado en la Ferrari, que me indicaba que fuéramos a un club privado madrileño de esos que en mis sueños había junto al Mediterráneo. Donde su gigoló la esperaba para bañarse al sol en smoking y hacerle el amor.

Debía yo quedarme en el muelle, a la espera. Porque había un yate. Y en la espera sonaba el despertador del teléfono, creía apagarlo pero sólo dilataba su nuevo grito. De gallo. Eso fue el lunes.

El lunes me devolvió mensaje el gordo de Remax: hoy no paso por la oficina, mañana sí.

Entonces va mi hijo, escribí, pasé su número de documento, etcétera.

Por favor, le pedí a mi hijo.

Cuando regreso de la facultad, me contestó.

Gracias. Porque necesito solucionar esto del departamento, le dije.

Ya lo sé, me dijo.

Porque es una forma de terminar con una parte importante del duelo.

Sí, papá.

Porque...

Ya entendí.

Me gustaría regresar a mis tiempos de niño genio. Que estén mis padres vivos y que suene el teléfono para avisarme que me eligieron finalista del concurso de belleza infantil mundial que realiza la Asociación Internacional de Belleza Infantil.

No saben lo que daría por ser niño otra vez y que un negro de los Harlem Globetrotters, tras realizar una exhibición con sus amigos en el gimnasio del colegio, anuncie que me he convertido en el campeón mundial de baloncesto.

Extraño esos tiempos donde Reagan estaba vivo y mi madre decía:

¿Sabés que antes fue actor?

¿Actor?

Sí, de películas de cowboys. Muy malo.

Bueno, pero mejor que no se sepa.

No mejor que no.

La extraño también a ella.

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