Mi ritmo circadiano me jugó una mala pasada. Pero provechosa. Me puse a ver videos sobre autos eléctricos de segunda mano. Y son una pesadilla. También vi que venden o quieren vender un Renault 12 TS en internet a USD2000. Está impecable. Pero están locos. O era un Fiat 1500. Para el caso, lo mismo. Un delirio. Pero una cosa se ata con la anterior. Frente a la estandarización del diseño automotriz, donde cada vez los modelos se parecen más unos a otros y hasta comparten caras y perfiles, como el Yaris Cross, si no me equivoco, entre Toyota y Daihatsu, pero es un ejemplo entre miles, los autos falopa viejos al menos tenían tanta personalidad como intenciones de matarte. Y motores fieles, que, eventualmente, los podías hacer de nuevo. He visto en esta madrugada océanos de autos usados eléctricos descartados, puesto que las compañías de seguros frente a un pequeño daño de sus baterías prefieren darte la destrucción total antes que poner, esto estaba en España, 20.000 euros en arreglártelos. Intuyo que si todo es cierto estamos frente a una de las estulticias más grandes de Bruselas, bien aprovechadas por los chinos, mientras, a su vez, los ingleses deciden fundir una nueva marca, Jaguar, mutándola todo a electrónica. ¿A dónde irá a parar todo este litio ya no sólo de laptops, celulares y parecidos? ¿Y por qué se empeñan ciertas figuras del arte en desgarrarse las vestiduras por Vaca Muerta mientras tienen el último modelo de iPhone, andan en patinete eléctrico y, si les es posible, se compran un lector electrónico de libros, un muñeco electrónico de bombero, otro para el sexo y una vida electrónica para suplir la nada? Una nota muy buena en Dólar Barato ha dicho estas últimas cosas de mejor forma. Lo mío es tan solo un desvío, un recreo, antes de volver a corregir, y mientras aguardo a que me baje una banana y un puñado de nueces para ver si tomo la bicicleta o me conformo con la doméstica calistenia. Que no todo es literatura. Que no todos son libros. Que también están los autos y ya que estamos por qué esos escritores de la nueva inquisición no protestan por la Fórmula 1, por la Fórmula 2, por el Turismo Carretera y el Automóvil Club, y por las líneas de colectivo, por el macrilarretismo porteño que incentiva el consumo de gasoil o la barbarie de la tracción a sangre sin casco en bicicletas desvencijadas con el logo de un banco, cosa que yo utilizo cuando no ando en mi propio potrillo de dos ruedas. Miren si hay para distraerse un rato cuando nada más uno se toma ese rato, manga de aburguesados que abogan por la salud del planeta sin mirar dos minutos un video de Youtube.
Posdata, aquí un link crudo, pero hay un montón.
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