2.6.26

Una revolución como la muerte (novelita en vivo): 1 y 2

 Dramatis personae



Vicente Sorondo, presidente del Partido.

Lisandro María Vargas, secretario del Partido.

Reina, esposa de Lisandro María Vargas.

Encarnación Vilma Ruiz de Sánchez Céspedes, prima de Reina.

Rosita Santamarina, prostituta.

Zulema, doncella.

Díaz, general.

Ramos, sargento.

Fernando Lago, forastero.

Miguel Cornejo, intérprete de Fernando Lago.

Otro forastero.

Hermanas de Rosita Santamarina.

Jorge Acuña, subsecretario del Partido.

Uno o dos presidentes más del Partido.

Mujer e hijas del general Díaz.

Otros personajes que se me han olvidado.

*

1


…por lo tanto, RESUELVO:

Que muriéndome como me muero, ya los síntomas proclamados en ingles y hornacinas del tegumento, y aun en la sobarba que se me abulta, me suceda don Jorge Acuña, Subsecretario del Partido, ante ausencia de Lisandro Vargas, quien cumple misión que le encomendara.

Fdo. Vicente Sorondo. Presidente del Partido.




2


No quiero ser bocina, Reina, de las podredumbres que se ventilan por donde una mete la nariz, pero es que se dicen de todas maneras, aunque mal me pese ahora contarlas, tan desconsolada como me observo al descubrir tu desconocimiento en el asunto y rogándole a la vez al Vivo Dios, que es Nuestro Señor Jesucristo, Hijo de María, la Virgen, Su Madre Limpísima, y del Dios que encabeza la Trinidad, Trinidad que es completa con el Mentado Hijo y el Amor entre Éste y Aquél, el Espíritu Santo, que los hijos me crezcan sanos de alma hasta donde puedan vivir y que el Amílcar me sea fiel hasta la muerte, que bien ella pronto se ha de llegar a todos nosotros y ya no tan de sorpresa, como antes lo estilaba, conciliándose con las Sagradas Páginas de los Santos Apóstoles Evangelistas, sino que pensamos que se arribará muy enseguida y de modo previsible a los que todavía deambulamos vivos en este pueblo nunca mejor llamado que maldito, todo así, sin embargo, te lo debo decir en mi obligación, Reina mía, con la facultad que me concede la gracia de ser tu amiga y prima mayor, y porque siempre te dije que tu marido no sería benefactor contigo, para nada, ya lo presagiábamos yo y todas las vírgenes cuando te pusiste de novia y voceabas que el Varguitas era muchacho bueno que te quería y bastante, a lo que nosotras respondíamos que tuvieses cuidado con lo que se refería a tu corazón, que mujer enamorada lanza tonterías, y lo peor, que se las confía ahí no bien las dijo, porque una es casta en los principios de la vida y no se piensa que los hombres por lo general ya vienen malos, a menos que hayas tenido como yo a padre ejemplar que supo ser tu tío, o marido dedicado como es que es mi Amílcar, con el que ya cumpliremos, si la Providencia no se opone, los veinte años de consortes, sin que a ninguno de los dos se nos haya escapado vicio, esos lagartos, que así los he soñado, y que a tantos otros se les escapan, cuando no resultan ya crímenes de leso derecho natural que se cometen y se muestran con desvergüenza, como si la traición y la mentecatez fuesen tesoros para exhibir sin tener en cuenta que hay un Lector Omnipresente que todo lo registra en su Libro Final, Páginas que veremos cuando nos llegue el turno. Y que sí, Reina, por la memoria de tu madre, que no fue santa y Dios Padre y Juez Severísimo todavía la tiene en veremos, aunque para Él no haya tiempo pasado ni futuro y solo en su Sacrosanta y Eterna Sabiduría habrá de manejar si será santa o no, mas que yo digo que no lo fue, y que después se arreglen las cosas por encima nuestro, que tal es el motivo por el que no rezo por el alma de tu madre, pues no me meto en asuntos Altísimos, que se comentan tantas cosas de tu Lisandro Vargas que a mí ya no se me da la gana de guardarlas, por más que sepa que al final te sentirás pésimo después de todo lo que te diga, pero que no me las guardaré de todas formas pues que tales decires hoy son rumores, pero que así como primero fue el Verbo y el Verbo se hizo Carne, y así como del amor entre El Verbo y el Hecho Carne surgió el Espíritu Santo con forma de paloma, aquella que fecundó a Nuestra Madre por la oreja, que así digo es que pienso que las palabras que hoy te acusan, que ya bien rápido integrarán ese Libro Celestial si yo no me trabajo estas otras páginas que van de conjuro con el apoyo de la Gracia Santificante que imagino me asiste, y entendiendo que siempre será mejor vivir en la verdad dolorosa de las cosas que en una felicidad de mentira que al fin y al cabo no sirve para nada más que para que a una en la tierra la miren por la calle y le murmuren pobre, pobrecita, como le ocurrió a tu madre cuando tu padre se fue con la Yola, esa ramera que siempre insultamos en casa y que espero tu madre también te haya instruido cómo insultar, infeliz de tu madre, se me llenan los ojos de lágrimas al recordarla, que así murió de cuitada y con la misma popularidad de la Yola, pues se suele decir que mujer sola no es santa ni buena y pronto se pierde, por eso en casa siempre se comentó que tu madre sucumbió a su tragedia y anduvo con este, el otro y el de más allá, cual cortesana, en busca de alguien que supiese interpretar las virtudes de padre, cosa que tu padre jamás trabajó y que ansío que se pudra en el infierno, con el perdón de Dios Hacedor del Universo y Señoría de los Estrados Celestiales por adelantármele, así nadie se le adelante ni atrase, Señor Escrupuloso que lleva todos sus escritos a término y que en el Cielo anota en su Libro lo que todavía no hemos hecho pero que haremos, a menos que una devota, como es que soy, interceda entre los pecados y su Elevada Majestad, a fin de remendar futuros que hoy se dicen, mañana se hacen y pasado, ya muertos, se leen del inicio al fin, que tal es el Juicio Final, Reina, que te aguardará con la sentencia que supongo en tanto esta angustia de pensar que la historia de tu madre se repita no me mengüe, que de eso es que te escribo y hablo, ya que si todo lo que se murmura es o será cierto y si el Varguitas ha de dejarte, y eso suponiendo que ya no se haya enfermado por cubrirse con las mantas de otra, lo que sería peor, no distingo buen destino para tu cuerpo y tu alma, sino más bien figuro tiempo donde hurgues como animal comida con qué satisfacerte y satisfacer a los niños, una vez que el Varguitas se ausente para siempre, como creo y creemos todas que ha de suceder, si ya no ha sucedido, indignadas también todas de que eso ya se corra y parlamente de tus dignidades y familia, como que ya lo practican los hombres por el pueblo, esos que siempre te tuvieron anhelo, y que ahora dicen que una vez que la Reina sola quede, que podrán aterrizar en tu descuidado nido y hacer lo que siempre les negaste, que hasta canción vulgar y no menos indecente ha compuesto uno de ellos, de oficio coplista, y cuyo estribillo reza, Dios Bondad y Belleza me perdone,


Aquí sobre esta ménsula

Reina me sorbe la méntula

Limpiándomela de mácula

Con su maja espátula,


que porque eres mi amiga te lo digo, y para más mi prima, de las más íntimas y mejores mujeres que tengo por confidentes, y lo último que le pediría al Diablo es que eso digan y luego se haga de ti, como ya dicen y se maquina, muchas veces, entre nosotras las señoras, con provisión real de envidia, cosa que ya sabes y que hartas veces me susurraste, tanto de novia como más tarde de casada, cuando comentabas que había más de una que masticaba rabia por tú gozar de marido político de carrera bien parecido como siempre fue el Varguitas y tan pundonoroso como atestiguas tanto contigo como con los hijos, a los que también se los intitula de pobrecitos desde no hará más de una semana, lo que es mucho tratándose de rumor, que por lo general tarda más en cobrar la fuerza natural que al cabo de un tiempo goza y que termina difamando, en ocasiones con toda razón, la honra de una persona y de toda una familia, cuando no confirmándose, primero en la tierra y más luego en el Libro de los Cielos, Volumen firmado por la Derecha de Nuestro Señor. Que por estos motivos, como tan preocupada me ando y en realidad no sé cómo empezar sin lastimarte ni tampoco ofender a Nuestro Mentor Correctísimo, pero teniendo en consideración que la expectativa o el suspenso no son buenos consejeros cuando lo que una debe decir, guiada por la discreción y el buen gusto, es terrible pero sencillo, te paso a narrar lo que me trae esta tarde a escribirte a la dirección de tu humilde casita donde vives con los hijos de tu Varguitas, como con el Varguitas mismo, que así todavía lo crees, Reina mía. (El cuadro es de Giuseppe Césari, siglo XVII, sobre la base de una escena de Las Metamorfosis, de Ovidio. En cuanto a esta larga, larga historia, continuará...).

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