Cuando finalice julio, que aún hoy no empezó, recalcularé lo que resta de muchas cosas de mi vida. Mientras tanto, y tal vez luego, no lo sé, este blog seguirá con su rol, ser la antesala de ideas y obsesiones de un don nadie, de un desconocido, de un equis, de un insoportable roto que, por lo menos, respeten esto, escribe a la nada y después de que la nada ya sentido alguno le quitó a todo.
Hay una novela corta muy linda de Onetti que se llama Cuando ya no importe. Hay otro libro, Hotel Atlántico, de Joao Gilberto Noll, un autor del que debo leer muchísimo más. Este es más o menos el espíritu de este domingo y, seguramente, de buena parte de la superestructura sobre la que se apoya esta manía de sostener un blog, de haber producido una "literatura" dispersa. Y de que hoy me duelan los huesos y ya me haya vuelto un abstemio de casi todo.
Si aparece el genio de la lámpara, con Fernando Mansilla digo, me lo cargo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario