17.4.26

Pack Yr Romantic Mind


En el sueño siempre mi exhogar, del que he vuelto a tener llave, no guarda relación con su arquitectura. En el sueño posee tres plantas, si se cuenta a la baja, como en "lo real", pero ocupa casi una manzana completa. En el sueño de hoy hubo más bien pesadilla. La gran ballena me devolvía de regreso a mi (quitémosle el supremacismo blanco heterosexual) matrimonio y debía determinar cómo serían redistribuidos los espacios, las habitaciones y los baños. No había deseado aquel regreso, la gran ballena se había encargado, como también me había conseguido un trabajo en un colegio secundario en el que daba clases supongo que de lo que sé para alumnos que habían repetido demasiados años y ya eran hombres gruesos y violentos. En el sueño. En el sueño sentía unas fuertes ganas de orinar en mi primer día de trabajo, otra vez de vuelta en la contrahecha vida marital. Sentía fuertes ganas de orinar y me preguntaba si no era todo aquello parte de estar muerto. Y, al ingresar al baño, un charco de orines, heces y otros fluidos, con letrinas haciéndose gárgaras y meaderos colmados, más tres muchachos, uno muy gordo y muy alto, que había vomitado, que me miraba mientras yo buscaba el meadero menos tapado, que vomitaba otra vez salpicándome el hombro, mi hombro del sueño, el hombro de un blazer azul, untado por unas líneas parecidas al hummus. En el sueño. Contenida la respiración. Frente al mingitorio elegido, el menos colmado de pis y de mierda. De blazer azul, sí, y en traje de baño debajo, más zapatillas azules, las mismas que uso por estos días de recuperación, y el gordo que se me acerca, que pretende deslizar su diestra en mi pierna, que busca ascender hasta mis testículos mientras el chorro de orina que largo es copioso. Pero. Mecanismo de defensa. Dentro y fuera. Corto el meo, guardo mi sexo y, de un giro, sin importarme ya si la muerte será el término (de todos modos omnipresente) de estas últimas acciones, de un giro, decía, sin importarme ya nada, cazo al alumno gordo y alto del cuello de su delantal blanco y comienzo a estrellarle la cabeza contra los azulejos del baño, que descubro que eran azules o celestes o grises y que ya no lo son, una, dos, tres, cuatro, cinco veces, con el propósito de matarlo para que nunca vuelva a pensar en violarme. En el sueño. Y en el sueño mis zapatillas azules y los zapatos negros del alumno se salpican con el orín, las heces y los otros fluidos que ya son también sangre, y los otros dos que lo acompañan ya trocaron al pretérito tal verbo, a la vez que mi faena se prolonga hasta que no la resisto y me despierto, y horas después escribo estas cosas mientras escucho "Pack Yr Romantic Mind", Stereolab. "The greater is the beauty. / The profounder is the stain. / Significant of the forbidden. / Transgressed in eroticsm". Y así. Sucesivamente.


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