Entonces vos tenés un atolón con unos negritos que son nativos y que te dan bastante asco porque vos sos súbdito de la Reina del Mal, del Gran Oriente Mundial, donde todos son lindos e inteligentes y flemáticos, y un día ves que el atolón no va ni para adelante ni para atrás, y que encima tiene nombre de chicano, se llama Diego García, cuando podría haberse llamado John Moore, cualquier otra cosa un poco más british. Pero tenés suerte, siempre tuviste suerte y la tuviste bien larga aunque seas mamá, siempre estuvieron tus hijos predilectos, así que levantás el fon y les decís "escuchen, les alquilo ese atolón de mierda", y ellos te responden "ok, no hay problema, pero lo quiero limpio de negritos, para instalar un lugar especial, ¿me entendés mamá?", y sí, ¿cómo no vas a entenderlos a esos hijos tan lindos que te salieron tan wasp? "Me siento orgullosa de ustedes, hijitos queridos", les decís antes de cerrar trato, antes de mandar a los negritos de Diego García a la concha de la lora.
