No recuerdo quién hace años planteaba algo más o menos así: "Los programas de preguntas y respuestas, los concursos televisados, cuentan con un escribano para dar crédito a la transparencia de lo que se pone en juego. De ese modo la verosimilitud es de algún modo posible. Pero pareciera ser que no son necesarios los escribanos para los noticieros televisivos y los medios de prensa en cualquiera de sus soportes. Pareciera ser que allí la fe es ciega. Pareciera ser que allí la verdad no se discute, es".