10.1.12

Con dirección norte

Le di un antivomitivo a mi can antes de partir. Regué las plantas. Me persigné. Luego los dos subimos al auto y debo decir que él se portó bien. También el auto, con excepción de la quinta, que me comenzó a saltar a los 50 km.
Debí manejar con la zurda, que la tengo llena de clavos. Debí clavar la otra mano en la palanca para que la quinta no saltara. Y fumar como me fue posible, debí.
A los 400 km creí que ya era hora de que él hiciera pis, caca. Bajamos en una YPF, le coloqué la correa. Era ya de noche y harían unos 35 grados. Pero mi can no defecó ni orinó. Encontró el chicle mascado por un camionero y comenzó a saborearlo. Tuve que hacer fuerza para sacárselo. Sus mandíbulas son fuertes. Sus nuevos dientes, blanquísimos.
Luego, continuamos el viaje.
A veces demasiado rápido. A veces no.