Terminado el libro de Zerpa y comenzando a releer uno de Amis (cuentos posnucleares, digamos), y tras también haber releído en partes Estrella distante, de Bolaño, me voy metiendo en tema para eso que es 2012, donde sí, los hombres de negro nos vigilan, aunque soslayando a muchos de nosotros, entre los que, a Di-s gracias, me encuentro. Nada interesante vieron en mí. Nada peligroso. Y esa no es más que una bendición.
Manéjense con cuidado. Sean amables y amen más. No crean en la globalización, el calentamiento global y la democracia. Tampoco crean en sus antítesis. Todo es una vil ilusión menos nuestra soledad y nuestros afectos.