Por eso yo digo que no sé para qué quieren que les hable para la revista. Nada tengo contra ustedes, contra vos, entendeme bien, pero resulta que yo doy la entrevista, después llega la revista al colegio y otra vez voy a tener que estar soportando el correveidíle. Que
Mirá cómo al maricón le gusta figurar,
que
Mirá cómo miente,
que
Mirá como se hace el que hace.
Y estoy cansado. Y estoy viejo. Con el culo fruncido y cansado. Los últimos años de mi vida fueron realmente demoledores. Todavía me queda la esperanza de hacer algo por el sector pero en silencio, en el mayor silencio posible, porque no busco ni el bronce ni los laureles, pero si logro algunos objetivos, los que antes mencioné, que las ópticas se prestigien profesionalmente, que se luche contra las cirugías refractivas, que se puedan realizar campañas para informar en las escuelas que la diminución visual tiene correctivos, que la disminución visual no tiene que ser tratada como un trastorno neurológico, de conducta, estoy hecho. Eso si ponelo, que quiero eso. Pero yo no iría más allá de eso. Escribí que Gutiérrez nació en tal año en Chivilcoy, que estudió en un colegio técnico óptica y contactología, que comenzó su trabajo profesional con el viejo Zarniewsky, que más tarde decidió abrir su propia óptica en Chivilcoy, óptica Bermúdez, que ya tiene más de treinta años y que ahora es administrada por Bermúdez, ¿y qué más?, poné que mi madre era ama de casa, que mi viejo era comerciante, que yo no heredé nada, acaso solamente el local donde mi viejo vendía artículos para el hogar, y que se vayan todos a la reputísima madre que los parió, que llegué a presidente con la voluntad de realizar transformaciones sustanciales para nuestra profesión, que no estoy de acuerdo con que la cirugía sea la única solución para ciertos problemas de visión, que tampoco estoy de acuerdo con las importaciones, que me parece que el gobierno nacional está haciendo mucho por todo esto pero que todavía a Cristina le falta profundizar mucho más las acciones, y listo. Y poné también que soy hincha de All Boys, que me gustan los autos, que me gustan los buenos restaurantes y los viajes hacia lugares exóticos, y que soy solo, que se murió toda mi familia y que no tengo sobrinos y que estoy muy interesado en la filosofía oriental, pero nada más que eso, la puta que lo parió. Porque ya con eso la gente va a tener suficiente material como para desfigurar y tirarmeló en contra, la puta que la parió. Porque a mí me pasa como al japonés del cuento de Curro, no sé si lo conocés.
Resulta que el japonés tenía un vecino,
y te la voy a hacer corta porque es un chiste que lo conté un millón de veces,
resulta que el japonés tenía un vecino llamado Curro y el vecino llamado Curro tenía dos perros hijos de una gran puta, la puta que los parió, que ladraban todas las noches, entonces un día el japonés, reprodido, la puta que lo parió, sale a la calle y encuentra a un policía y le dice
Policía, policía, los pelos de Culo me están molestando.
Y bueno, imaginate, todavía el japonés es amonestado por decirle eso al policía, cuando el que tendría que ser reprendido es Curro, ¿no?, ese hijo de puta de Curro que tiene a esos perros hijos de una jauría de perras putas, ¿me explico?, y yo me siento ese japonés hable lo que hable, diga lo que diga, con el agravante de que no soy japonés, la puta que lo parió, con el agravante de que a mí se me entiende lo que hablo, la puta que lo parió, la reputísima madre que lo parió.
Sucede que ese chiste no lo podemos contar.
Sí, ya sé, la puta que lo parió, pero cuenten la idea. O no cuenten un carajo, la puta que lo parió.
Podría contarnos algo más de sus planes, eso puede ser interesante. O de por qué se va a retirar de todo nomás termine su mandato.
Pero eso ya lo dije, la puta que lo parió. Pongan que es así, que me voy a ir al recontracarajo, porque tengo ganas de olvidarme de todo, de los ópticos, de la óptica, de mi vida, y porque soy solo. Y antes de mandar a imprimir me dan la nota que la quiero leer, porque no sería la primera vez que doy una entrevista y después salen con cualquier cosa.
De eso no se preocupe. Siempre damos a leer lo que escribimos antes de ser publicado.
Pero escribila rápido, la puta que te parió, porque no sé si un día de estos me vuelo la cabeza... Es un chiste, no me pongás esa cara, es un chiste. Si se me da por boletearme va a ser con un mar de putas a mi alrededor, así a todos les mando a guardar todo lo que de mí dicen. O se las dejo en bandeja y servida, me boleteo en una cama con un par de travestis, total, no tengo familia, a nadie voy a hacer sufrir, estoy liberado de esa carga, puedo hacer lo que se me canten las pelotas, si no fuera porque conservo esta vocación del carajo ya lo hubiera hecho.
Bueno, tómeselo con calma.
Yo me lo tomo con calma, el problema es que todavía me tengo a mí, la puta que me parió. Me lo tomo con toda la calma del reputísimo mundo que me rodea, si no me lo tomara con calma ya hubiera bajado a todos los hijos de puta que pueblan el mundo, para así tener al mundo sin nada, solo como yo, solo para mí, para andar paseandomé en calzones por el mundo sin que nadie diga
Ah, miralo al viejo maricón cómo le gusta andarse mostrando en pelotas.
Ese mundo sin nadie, sueño con ese mundo sin nadie, donde yo solo estoy y a nadie tengo que dar explicaciones. Veo un manzano, me subo al manzano, me como una manzana. La puta que lo parió, qué mundo ideal sería ese. Con perros, nada más, con un solo perro que fuera mi compañero. Así se empardaría un poco la historia y no estaría solo, porque ya no existiría la idea de la soledad, porque todo sería la soledad y nadie en realidad estaría solo, ni tampoco acompañado; ya no existirían esos contrastes; sería como haber muerto, la puta que lo parió. Estar con el mundo solo para mí, poderme rascar un huevo, poderme subir a un manzano, y que haya ardillas, me gustan las ardillas, que haya ardillas que caminen a mi lado mientras yo viajo de una punta a la otra del mundo en un mercedes, en un mercedes que tenga el suficiente confort para no cagarme de frío o de calor, un mercedes de esos grandes, digo, un mercedes tipo van, con baño, con televisión, con todo incluido, y donde el dinero no tenga valor, y donde la medicina no sirva para un carajo, para así vivir lo que me queda sin preocuparme por mi salud, como viven los pájaros en los montes, como viven los yacarés en los esteros. Vivir hasta morir sin pensar en la muerte, sin extrañar a nada ni a nadie. Vivir como estar muerto. No como Adán antes de Eva, la puta que lo parió, ni como Adán ya con Eva, que lo viene a cagar todo. Como un fantasma, eso. Como un fantasma en un mundo fantasma. Eso. Eso. La puta que lo parió. Sin motivos para ser esclavo de algún deseo y sin motivos, también, para que a uno lo miren torcido por no sentir deseo alguno. Pero mejor no sigo hablando porque ya te estoy viendo la cara, la puta que te parió, ya te estoy adivinando el pensamiento, ya me estás pensando que yo soy un puto derecho viejo, o un asexuado o lo que carajo se te ocurra. Ya me doy cuenta, yo, y mejor terminarla acá, necesito irme al spa, darme un baño de barro. Necesito ya mismo pegarme otra escapada al Uritorco. Muchas gracias por la visita, la puta que te parió, y perdoname si en algo fui descortés. O no me perdones un carajo, la puta que te parió. Pero no escribás cualquier cosa, pásenme lo que escribas antes de publicarlo, ¿estamos? No te hagás el pelotudo y pasame la nota. Pasamelá.