Con un título pretencioso como este uno debería escribir por lo menos 5 páginas. Pero no tengo tiempo. Ni inteligencia. Simplemente me surge este planteo acerca de la sucesión indefinida de nuevas editoriales independientes, generalmente electrónicas, algunas que recurren a alguna más o menos consagrada celebridad para obtener cierta visibilidad, otras que simplemente apelan a lo desconocido, y me pregunto ¿hasta qué punto la atomización no termina resquebrajando los sueños modernos, y por ello, repudiables, del desarrollo personal, y hasta qué otro no finaliza afantasmado quien, en una primera instancia, pretendía "ser alguien" a partir de un librito? Se da una lógica triste, me parece, como sucede en Facebook, ese invento frívolo y lleno de pedófilos, donde uno puede tener 800 amigos y en realidad estar más solo que Borges en su tumba. ¿De qué sirve contrarrestar de esta forma a las fuerzas del marketing y de las grandes editoriales que eligen, antes que ficción, libros testimoniales de jugadores de fútbol, putas y drogones? ¿No será que hay que escribir uno de esos libros para alcanzar cierta visibilidad? Y otra pregunta más: ¿se escribe para lograr notoriedad social, se escribe sólo para eso hoy? Y más: ¿todo se reduce, en el mejor de los casos, a un grupito de conocidos, apiadados y pequeños fans? ¿No será hora de volver a la literatura, como a tantas otras cosas, en términos fundamentalistas, religiosos, lepantescos, de clausura hacia toda invitación a la fama, la notoriedad, la crítica de un amigo en una revista o un blog? ¿No será el verdadero antídoto patear el tablero, mandar todo al soberano carajo y hacer sin esperar, como quien arroja una botella al mar?
Dejo para lo último las bienaventuranzas, donde la negrita es mía:
Lucas 6, 20-26
En aquel tiempo Jesús alzando los ojos hacia sus discípulos, decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el Reino de Dios. Bienaventurados los que tenéis hambre ahora, porque seréis saciados. Bienaventurados los que lloráis ahora, porque reiréis. Bienaventurados seréis cuando los hombres os odien, cuando os expulsen, os injurien y proscriban vuestro nombre como malo, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, que vuestra recompensa será grande en el cielo. Pues de ese modo trataban sus padres a los profetas». «Pero ¡ay de vosotros, los ricos!, porque habéis recibido vuestro consuelo. ¡Ay de vosotros, los que ahora estáis hartos!, porque tendréis hambre. ¡Ay de los que reís ahora!, porque tendréis aflicción y llanto. ¡Ay cuando todos los hombres hablen bien de vosotros!, pues de ese modo trataban sus padres a los falsos profetas.
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