9.2.12

Y esto será siempré así quedándote o yendoté

Él se sentía bendecido por hacer del silencio, que es la nada, algo. Él no tenía mayores pretensiones que ser un decorador de eso otro superior que era la vida, así alguna vez lo dijo. Para él, el artista era tan solo eso. Nada importante en términos cuantitativos o cualitativos. Nada que fuera más que. Y había en esa postura toda una explicación de por qué hacía lo que hacía. Había una actitud contemplativa, de agradecimiento al sol. Al sol que empuja con su luz. Y a la lluvia que borra la maldad y lava todas las heridas de tu alma.
Pensando ahora en su muerte, en su manera silenciosa y discreta de partir —a pesar de los intentos carroñeros de cierta prensa de hacer de su cáncer y de su padecimiento una noticia—, uno entiende, o eso creo yo entender, que Luis Alberto Spinetta fue fiel a sus principios hasta el final. Y eso hace todavía más triste su pérdida. La pérdida de un tipo que jamás se creyó estrella de rock, que jamás dijo entren y sáquenme fotos mientras defeco, almuerzo o copulo o me entrego a otros vicios. No quiso ser Dios en este mundo lleno de boludos con pretensiones de entrar en el Olimpo.

(pd: No hubo ni habrá otro igual al Flaco; eso, además.)



Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer
y deberás crear
si quieres ver a tu tierra en paz
el sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida
y deberás amar
amar, amar hasta morir
y deberás crecer
sabiendo reír y llorar
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
de tí saldrá la luz
tan sólo así serás feliz
y deberás luchar
si quieres descubrir la fe
la lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma
este agua lleva en sí
la fuerza del fuego
la voz que responde por ti
por mí...
y esto será siempre así
quedándote o yendoté.