7.2.12

Fatuo jazmín

La modelo muerta en la bañera, ahogada ahí dentro. Y antes, también ella, filmándose.
Alto chongo, dice, ríe, fuma.
Y que Richard es su portero.
Y que Mirtha Legrand se morirá pronto.
Y que si la tenés grande pero carecés de ritmo, listo, estás afuera.
La modelo muerta en la bañera, ahogada ahí dentro.
Y antes, también, ella, hablando de porteros, sexo, tabaco, su vida, frente a decenas de miles de desconocidos que no la admiran, aunque eso crea ella, que tampoco la desdeñan, aunque no la consideren del todo interesante, que tan solo ven en esas apariciones antes y después de la muerte una atracción más del varieté de celebridades de dos minutos, de escritores jactanciosos de media hora, de ejércitos de mirones que se masturban o lloran o ríen o se pasman o las cuatro cosas a la vez frente a una pantalla, cualquier pantalla. Todos, cada uno de ellos, dejando fuera la culpa, la vergüenza o lo que fuere, porque hay que ser, existir y trascender las cuatro paredes de este encierro, y hay que hacerlo de cualquier manera, con la mejor pose en facebook, escribiendo en un blog como este o publicando en tweeter o en wikipedia la propia biografía.