8.11.11

Se dice de mí

que soy un perdedor, que el hombre de la casa es mi perro, que estoy lleno de prejuicios, que no sirvo, que estoy desconectado, que no puedo ni conmigo mismo, que doy vergüenza, que no sé beber, que voy a morir de tanto fumar, que por ser tan conservador me han congelado en el freezer adonde van a parar imbéciles como yo, que no puedo hacer un asado como la gente, que no soy moderno, que he engordado, que suelo ser cruel, que me hago la víctima, que también soy victimario, que no juego bien al fútbol, que no juego bien a nada, que no tengo fuerza, que no soy hombre, que tampoco soy una marica, que mis chistes son malísimos, que escribo con demasiadas puteadas, que fastidio, que molesto, que huelo mal, que tuve demasiada suerte, que nada es mérito mío, que soy un estúpido, y así, sucesivamente, todo eso de mí dicen.