21.4.09

Cheever

Cada vez que leo a Cheever me dan unas ganas de llorar similares a las que me suceden cuando veo a mi hijo el mayor con esa devoción inocente y devota a Crist- mientras inicia su camino de catecúmeno rumbo a la primera comunión. A continuación, una partecita de "Éxodo urbano". El resto apretando en el párrafo citado.

¡Mi Dios, los suburbios! Rodeaban los límites de la ciudad como territorio enemigo y pensábamos en ellos como una pérdida de privacidad, una cloaca de conformidad y una vida de infelicidad indescriptible en un pueblo cuyo nombre aparecía en The New York Times sólo cuando un ama de casa aburrida se volaba la cabeza con un arma.

1 comentario:

  1. Cheever es genial. Su cuento de El Nadador, como que cuando lo leí n lo entendí del todo. La segunda vez fue casi como una bofetada, como si hubiera estado leyendo nomás por leer la primera vez, Oh. el de Geometría del amor también está genial, pero hay uno especial, The enormous radio, que es también muy diferente pero tristísimo. Sorprendente, indeed.

    Saludines!

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