No tengo la capacidad para leer en inglés novelas o cuentos. Es una lástima y algo que lamentaré hasta que reviente, porque, a menos que mi vida pegue un giro brutal, no tendré tiempo/dinero para actualizar mis frágiles conocimientos de aquel idioma.
No obstante, gracias a la antología que se está cocinando (y que ya está a punto de salir) en HermanoCerdo, con todos autores gringos del país de las bombas y los granjeros y las películas, ese país que tiene a los episcopalianos y que también tiene gente extrañísima (hablo, claro, de los Estados Unidos), decía que gracias a la antología o selección de autores estadounidenses que en los próximos días sacará la revista HermanoCerdo (la única revista de literatura tradicionalista y conservadora, la única que todavía cree en la Edad Media y en la cultura que durante esa época falsamente tildada de oscura pudo rescatarse; la única que, además, apuesta por el amor y los juegos de mesa), decía otra vez, estoy muy disperso, que gracias a esa súper selección de autores del norte del continente, descubrí a Leslie Jamison en apenas un relato largo, "Quiet men", que me impactó por su fuerza, por su sinceridad, por su sana ausencia de artificios. Entonces escribí este post, totalmente enamorado de Leslie, y ahora me entero por Mauricio Salvador que a la chica le acaban de publicar una novela, su primera novela, que hasta que un traductor al español no se digne a trabajar, y hasta que una casa editorial no vaya en busca de los derechos de Leslie, no podré leer. Pero me alegra la noticia y me llena de esperanza contar alguna vez con la novela entre mis manos. Si luego defrauda o no, eso será motivo posterior a la lectura. Por lo pronto, brindo a la distancia por Leslie, porque ese cuento "Quiet men", al menos ese cuento, de próxima publicación en castellano en HermanoCerdo, ya la justifica como escritora.