18.7.09
17.7.09
Aprendiendo a ser un hombre de negocios. Hoy: Poka yoque

Poka yoque es una técnica de gestión de calidad que fue desarrollada por el ingeniero japonés Shigeo Shingo en la década de 1960. Consiste en la aplicación mecanismos de prevención de fallas en la gestión de procesos, de tal manera de reducir drásticamente y en forma espontánea la probabilidad de ocurrencia de errores.
"Aprendiendo a ser un hombre de negocios" es un curso virtual de management y afines dirigido por el Prof. Martin Grunauer. Para más información sobre aranceles y otros productos educativos, favor de dirigirse a Golpes y Patadas, o bien llamar colocar aquí una inquietud, que el Prof. Grunauer rápidamente se pondrá en contacto con UD. Los programas de educación virtual del Prof. Martin Grunauer son un producto de Golpes y Patadas. La dirección de Golpes y Patadas no se hace responsable por los contenidos vertidos por el Prof. Grunauer en esos cursos.
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Durazno sangrando
| 14072007_spinetta.mp3 | ||
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Temprano el durazno del árbol cayó
Su piel era rosa dorada del sol
Y al verse en la suerte de todo frutal
A la orilla de un río su fe lo hizo llegar
Dicen que en este valle
Los duraznos son de los duendes
Pasó cierto tiempo en el mismo lugar
Hasta que un buen día se puso a escuchar
Una melodía muy triste del sur
Que así le lloraba desde su interior:
"Quién canta es tu carozo
Pues tu cuerpo al fin tiene un alma
Y si tu ser estalla
Será tu corazón el que sangre
Y la canción que escuchas
Tu cuerpo abrirá con el alba"
La brisa de enero a la orilla llegó
La noche del tiempo sus horas cumplió
Y al llegar el alba el carozo cantó
Partiendo al durazno que al río cayó
Y el durazno partido
Ya sangrando está bajo el agua
16.7.09
Chile 822
Yo no sé, pero cada vez que leo algo de ella me quedo como con ganas de fumar y seguir elevándome el colesterol (estoy mal del colesterol, alto el malo, bajo el bueno, ahora me explico por qué tanto calor suelo sentir por las caróticas).
(Es que hay una distancia tan enorme entre textos como el de esta piba genial, CG, sus iniciales, y esa cosa de otros de escribir todos tan parecido. Y ahí está el asunto. Entre los que escriben en pose, joder que son un montón, y los que lo hacen con sinceridad. Deberían esos de la indiferenciación estilística y los de la pose, antes de sentarse a escribir, pensar que son mortales, que la vanidad no importa, que la pose tampoco y que la literatura, en líneas generales, no jodan, es un tema absolutamente menor; deberían hacer eso o directamente masturbarse frente a sus espejos, que deben ser enormes, porque no estamos acá hablando de cómo se soluciona el hambre en el mundo, manga de giles.)
(Es que hay una distancia tan enorme entre textos como el de esta piba genial, CG, sus iniciales, y esa cosa de otros de escribir todos tan parecido. Y ahí está el asunto. Entre los que escriben en pose, joder que son un montón, y los que lo hacen con sinceridad. Deberían esos de la indiferenciación estilística y los de la pose, antes de sentarse a escribir, pensar que son mortales, que la vanidad no importa, que la pose tampoco y que la literatura, en líneas generales, no jodan, es un tema absolutamente menor; deberían hacer eso o directamente masturbarse frente a sus espejos, que deben ser enormes, porque no estamos acá hablando de cómo se soluciona el hambre en el mundo, manga de giles.)
15.7.09
RIP
Entraron a la clínica. Él guiado por el bastón, sin poder escuchar lo que le decían. Ella tal vez en silla de ruedas o en camilla. Tenían dinero, tenían fama, tenían respeto.
Fueron ubicados en habitaciones separadas o en una habitación compartida. Ya no importaba. Él hacía tiempo que no podía ver ni escuchar. Ella hacía tiempo que no le hablaba. De algún modo, sin embargo, se comunicaron. Y llegaron al acuerdo. Fue seguramente un papel escrito por él, con los trazos que su mano recordaba y que ella leyó y aprobó apretándole el brazo una noche.
Los médicos luego se acercaron, les clavaron las agujas, les dijeron tranquilos. Y hubo acaso el recuerdo de otras anestesias, de aquella operación nimia que los había dormido, y también sueños y arrepentimientos. Pero que ya con nadie nada nunca podrían compartir.
Fueron ubicados en habitaciones separadas o en una habitación compartida. Ya no importaba. Él hacía tiempo que no podía ver ni escuchar. Ella hacía tiempo que no le hablaba. De algún modo, sin embargo, se comunicaron. Y llegaron al acuerdo. Fue seguramente un papel escrito por él, con los trazos que su mano recordaba y que ella leyó y aprobó apretándole el brazo una noche.
Los médicos luego se acercaron, les clavaron las agujas, les dijeron tranquilos. Y hubo acaso el recuerdo de otras anestesias, de aquella operación nimia que los había dormido, y también sueños y arrepentimientos. Pero que ya con nadie nada nunca podrían compartir.
13.7.09
Agh
Me gustaría no solamente escribir mejor. Eso es lo básico. Me gustaría principalmente generar textos que, como los de San Juan de la Cruz, colaboraran con la causa de mi santidad y asimismo con las de otros. Tengo estos gustos inadaptados pero no es este el problema. El problema es que sé que no serán políticamente correctas mis historias llenas de miserias para esa beatificación que seguramente impulsarán mis bisnietos. A menos que algún teólogo vea en ellas una forma, por vía negativa, de probar la existencia no sé si de Di-s, pero sí de una moral, la occidental y cristiana, que hoy no figura en los rankings ni pasan por la radio.
Hablaba al respecto, pero sin ir del todo al grano, con un conocido una semana atrás, almorzando comida árabe, acostumbrando nuestros paladares a lo que ambos creemos será el alimento principal de los occidentales pudientes de aquí a cincuenta años, protestábamos porque sí, porque Occidente y su hedonismo se muerden la cola. Y él especialmente protestaba porque siendo liberal nada podía decirme frente a las serias e históricas fallas del liberalismo (como la teoría de la elección racional que sustenta al sistema democrático liberal).
Veíamos, mientras él avanzaba con una carne de cordero y yo con algo que tenía repollo y keppe crudo, que el repliegue de Occidente era un hecho; y él tan sólo se refugiaba en una esperanza tan enceguecida como racional para postular que los sistemas sociales tendían a redefinirse y perdurar, entre ellos, decía, el capitalismo. Entonces yo pensaba que no, que no sería esta vez así, y trataba de convencerme de que acaso exista alguna justificación a tanta palabra soez y tanta miseria en mis textitos, en la medida en que alguien vea que no hay apologías, sino más bien lo contrario.
Hablaba al respecto, pero sin ir del todo al grano, con un conocido una semana atrás, almorzando comida árabe, acostumbrando nuestros paladares a lo que ambos creemos será el alimento principal de los occidentales pudientes de aquí a cincuenta años, protestábamos porque sí, porque Occidente y su hedonismo se muerden la cola. Y él especialmente protestaba porque siendo liberal nada podía decirme frente a las serias e históricas fallas del liberalismo (como la teoría de la elección racional que sustenta al sistema democrático liberal).
Veíamos, mientras él avanzaba con una carne de cordero y yo con algo que tenía repollo y keppe crudo, que el repliegue de Occidente era un hecho; y él tan sólo se refugiaba en una esperanza tan enceguecida como racional para postular que los sistemas sociales tendían a redefinirse y perdurar, entre ellos, decía, el capitalismo. Entonces yo pensaba que no, que no sería esta vez así, y trataba de convencerme de que acaso exista alguna justificación a tanta palabra soez y tanta miseria en mis textitos, en la medida en que alguien vea que no hay apologías, sino más bien lo contrario.
12.7.09
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