15.6.09

Bloomsday



BLOOMSDAY

Queridos hijos, cuando no puedan dormir, busquen una película que los distraiga, o invéntense historias para luego soñarlas. O recen. Recen desesperadamente. Los monstruos se van, se los aseguro. Los monstruos, los fantasmas. Y no crean en el polvo zombi. El polvo zombi no existe. Era una historia estúpida y lo que menos quise fue asustarlos.
Hoy, de madrugada, vi una película con Heather Graham. Me hizo muy bien. Heather Graham es actriz y es rubia, tiene la edad de mamá, es linda como mamá. Trabajaba de algo horrible ahí en la película esta que les hablo, de algo igual a lo que hizo en al menos otra película y que hace a las mujeres tristes, especialmente tristes después del trabajo, de ese trabajo, pero tenía suerte Heather en esta película, esta película contaba en gran medida la historia de la suerte que una vez Heather tuvo, y así pasaba, Heather termina yéndose en auto, vestida de novia, hacia el cielo, con un indio que en realidad es un actor inglés pero que en la película es un indio llegado hace poco tiempo de la India, la India es un país muy lejano y lleno de vacas, monos y elefantes; Heather se va con el indio al cielo y detrás y abajo la saludan personas que también son bailarines. Me comí una manzana cuando terminó la historia de la suerte de Heather, Heather se llama Sharonna en esa película. Les juro que no fumé luego. Lo hice un poco antes, está bien, pero no estoy fumando tanto y ustedes creo que pueden darse cuenta.
Mirarla a Heather fue como rezar, hijitos, Di-s es realmente muy bueno, hace mujeres maravillosas como Heather Graham, como mamá. Di-s es bueno en serio y entiendan que hay cosas que no entendemos, cosas que se nos escapan, la enfermedad, la muerte, los desastres naturales, el hambre, los genocidios, las violaciones, las guerras, los asesinatos, las torturas, la tristeza, pero hay que comprender que no podemos comprenderlo todo, hijitos, hay que comprender que hay cosas que se nos van de las manos y que no nos podemos explicar. Y no les hablo solamente de las cosas malas, también de las buenas, también de las buenas les hablo, ¿o pueden ustedes decirme dónde está el amor que le tienen a mamá? ¿Y que no esté ese amor en ninguna parte de sus cuerpitos quiere decir que no existe? ¿Y por qué laten sus corazones? Vean, con el tiempo, si me escuchan bien, no van a ser como yo, y eso es lo importante. Con el tiempo van a poder zafar de la idea retorcida de creer que la existencia es un problema que nos puso Di-s, lo que llamo El Problema de Di-s. Tienen que escuchar a papá. Escuchar todo lo que papá se puede haber equivocado para que ustedes no cometan los mismos errores, para que cometan otros distintos pero menos malos y así sucesivamente nuestra descendencia se vaya perfeccionando. Ésa más o menos es la idea, hijitos. La historia de la salvación no comienza ni termina con nosotros. Así me enseño mi papá y así ahora yo, que soy papá, les debo enseñar a ustedes.
Heather se peleó con sus padres cuando hizo algo que sus padres no deseaban que hiciera. Esto fue hace mucho. Lo leí luego de mirar la película, después uno de ustedes me llamó porque tenía sed, eran las tres y media de la mañana. Los padres de Heather se amargaron, uno de ustedes me pidió que le llevase agua y cuando todo eso pasó me puse a rezar un poco. Es bueno rezar. Mirar películas entretenidas y rezar. Y leí después un poco de un libro que estoy leyendo. También son buenos los libros, aunque no todos, hay libros que hacen mal. La historia que estoy leyendo es interesante. Hasta está Houdini. El Gran Houdini. Yo tampoco lo conocí a Houdini, pero fue un gran escapista, eso dicen, un tipo que se llenaba de cadenas y barrotes y que se metía dentro de cajas chinas y uno daba media vuelta y lo tenía detrás fumándose un cigarro en una mecedora. Un hombre inquietante. De zapatos blancos con lomo marrón. En la historia que papá lee está Houdini y también está una chica que sin hacer lo que Heather hace en la película está triste igual. Triste porque es rica pero las cosas no le salen, porque no sabe bien lo que quiere, porque siente que su vida es una equivocación: las grandes historias por lo general tienen eso, a un personaje que cree que su vida es una gran equivocación y entonces lo que desea ese personaje es corregir su vida, rehacerla de algún modo. No interesa que ahora me entiendan. Lo importante es que tengan en cuenta estas cosas, también estas. Grabarse que no es bueno evitar la renuncia a lo errado, a lo que uno debe renunciar. Es difícil de comprender, pero por ahora memoricen algunas frases, frases como ésta, con el tiempo podrán entender un poco más. Soy papá y debo darles consejos. Así han hecho mis padres conmigo. Así hicieron mis abuelos con ellos.
Les decía. Este martes 16 que ahora se acaba lo comencé con Heather Graham y Heather Graham más los rezos y el libro que estoy leyendo me quitaron un poco el desasosiego que me impide dormir fácil. El desasosiego es como el miedo a los monstruos pero para grandes, para algunos grandes. No es algo bueno ni algo que ustedes tendrán mañana. Por suerte las generaciones se superan unas a otras, o eso parece, y ustedes son más buenos y más inteligentes que yo y no tendrán desasosiego. Tal vez padezcan otras cosas, pero no creo que eso, yo sé que duermen muy bien, que sólo a veces un ruido o una historia estúpida que les invento como la del polvo zombi los puede asustar, pero que les gusta dormir y que lo hacen muy bien lo puedo asegurar. Así que tranquilos.
Este martes tenía yo ese desasosiego y además había en papá otros motivos para estar ansioso. El dinero es importante, chicos, es un horror que se los diga en estos términos pero es así, y papá este año está tratando de que la crisis no lo impacte demasiado, y aunque algo de eso está sucediendo papá es fuerte y no se da por vencido así a veces se ponga nervioso. El dinero y la oportunidad de ganarlo era la otra razón de mi falta de sueño. Ustedes me vieron llegar a la noche y antes mamá habló por teléfono conmigo y yo hablé con algunos de ustedes y les conté. Papá manda sus antecedentes a tantas partes que ya se olvida, papá tiene trabajo, algo de trabajo, ustedes lo ven sentado frente a la computadora, pero necesita más, papá necesita más trabajo, más dinero, mamá y papá somos independientes y papá es hombre y papá está más obligado. Así es el mundo, recuérdenlo, y así es que deben ser los hombres, gentiles con las mujeres, considerados. Y no me podía dormir hoy a la madrugada pensando en la entrevista de trabajo, no me podía dormir también por eso. El gobierno buscaba un corrector y creo que me fue bien, que terminaré trabajando todas las noches para el gobierno, lo que no me preocupa porque podré seguirlos llevando al colegio como hoy y podré también buscarlos y hacer mis otras cosas en la computadora y hablar con los abuelos y con mamá para saber cómo están, cosas que son importantes y que cuando uno tiene otras preocupaciones como las del dinero se le escapan. Con esas cosas en la cabeza estaba hoy a la madrugada, y además lleno de dudas, que si obsceno se escribía obceno, que si absorber absorver, que si cardumen es como especulen, sin acento, y pese a que el diccionario me ayudaba a responder cada interrogante, me surgían nuevos interrogantes, unos tras otros, algo imposible de solucionar en una noche... Al final el físico me dijo basta; igual dormí poco y me terminé de resfriar cuando los llevé al colegio. Hizo frío esta mañana. Me gusta llevarlos al colegio, caminar con frío, sentir sus manitas enguantadas. Es importante como les dije esta mañana que se tapen la boca y la nariz, si se tapan la boca y la nariz cuando hace frío no se resfrían, yo no me tapé la boca y la nariz con la bufanda y ya estoy con dolor de garganta, con mocos, medio boleado. Dormí poco, por eso me puse a contarles la historia del polvo zombi, no me di cuenta de que podría asustarlos. Los zombis no existen, chicos. Créanme. La señora que duerme en la calle no es una zombi. Tampoco hay cazadores de zombis. Menos todavía polvo zombi. No tengan miedo. Perdónenme.
Miren, ser corrector de textos del gobierno no significa que uno sepa absolutamente todo del idioma, es más bien al revés, es saber que se sabe poco y continuamente es estar atento para no equivocarse, para aprender y para sacar lecciones de los errores. Trabajar con leyes, decretos y resoluciones es importantísimo, una coma cambia el espíritu de lo que los legisladores y los funcionarios quisieron decir y eso puede ser terrible para el país, la importancia de una coma es impresionante, puede ser decisiva para la vida o la muerte de todo un grupo de la población. El funcionario del gobierno que me entrevistó así me lo hizo entender, dijo que hace algún tiempo ciertas comas mal puestas a cierta ley le hizo perder miles de millones de dólares a nuestro país. Y la virtud es algo parecido a la corrección, a eso iba. Nadie es virtuoso, pero el que elige serlo se convierte en alguien virtuoso. Suena contradictorio pero es así. En realidad uno es lo que no es. En realidad uno es lo que persigue. Supongo que las cosas son así. Y si ustedes hacen algo malo es como poner una coma fuera de lugar, es cambiar lisa y llanamente el espíritu de las leyes, es romper con el orden del universo, sembrar el caos. La vida es extraña, hijos. Hay que saber pedir perdón, por eso es que les pido perdón por los zombis, no volverá a suceder.
Mamá me despertó a las siete, así fueron las cosas. Mamá me despertó y me preparó el café con leche. Discutí un poco con mamá, pero también eso fue por el sueño que tenía. Ustedes ya estaban sentados a la mesa, medio despeinados. Me retaron porque yo le había levantado la voz a mamá, porque todavía andaba en calzones, porque todavía no estaba vestido y los haría llegar tarde. Entonces comencé con mi cuentito de zombis y ustedes me retaron todavía más. Fue triste y yo me sentí muy mal, no se volverá a repetir; entiendan a papá, una sola vez entiéndanlo. Yo los entendí a todos ustedes, si se ponen a pensar no me enojé con ninguno cuando se enojaron por tercera vez, ni con Isabel cuando te me soltaste de la mano y cruzaste sola, ni con vos. Entonces hagan ustedes un esfuerzo. Se los ruego. Mamá pudo hacerlo, ustedes también tienen que poder. Cuando volví del colegio le dije a mamá que disculpara el mal momento, ella me abrazó y me dijo que sí, que claro. Entonces ustedes también, hagan como mamá. Ella me dejó quitar la ropa, quedar otra vez en calzones y meterme en la cama. Media hora más, le dije a mamá, y mamá me dijo bueno, cero enojos, que bueno, ¿entienden? Me dijo que había reunión de padres, yo le dije que no daba más, que necesitaba dormir un rato más, que me había quedado viendo la película de Heather Graham, y mamá me comprendió porque es buena, buena e inteligente; yo no tengo por qué acompañarla a esas reuniones, ella lo sabe hacer muy bien, no es necesario que la acompañe a todas esas reuniones de padres; además necesitaba descansar, dormir media hora más, pegarme después una ducha y ponerme con ese libro que me cayó la semana pasada, otro libro de negocios, un libro muy aburrido, chicos, pero por el que me pagan, por el que también le pagan a papá para que se siente frente a la computadora y se ponga a trabajar y luego vaya al carrefour los días de grandes promociones. Papá corrige textos o los edita. Les prometo que no me voy a pelear más con mamá. Papá se aburre mucho. Recién por la noche puede hacer otras cosas con la computadora, papá, cosas más entretenidas. Las aventuras de Heather Graham con el indio de la India fueron hoy una de ellas. Hay fotos de Heather en internet, fotos donde está muy linda. Esta noche cuando el desasosiego me sobrevenga quiero ver esa película por la que los padres de Heather se enojaron tanto con ella. Ella hizo algo en esa película que enfureció a los padres. Yo la perdono. Les pido que ustedes hagan lo mismo conmigo.
Heather hoy durante el día también me acompañó, a los saltos, pero lo hizo. Almorcé rápido con mamá, les juro que no volvimos a discutir, y la vi también rápido a Heather. Hablé rápido con mamá, la ayudé a medir el escritorio, no sé qué quiere hacer mamá con el escritorio, y regresé otra y otra vez a Heather, cada vez que me trababa con el libro de negocios, es un libro terriblemente aburrido; cuando trabajo textos como el de este libro trato de imaginarme al futuro lector, pero no puedo, no sé cómo podría hacer una persona para pasar de la primera a la segunda página de un libro así, de un libro que habla de las empresas como si se tratara de la naturaleza humana o de la naturaleza a secas. Estudien Medicina, chicos, Medicina o Derecho o Ingeniería o cualquier carrera de las llamadas tradicionales. En ningún caso sigan mi oficio, es un oficio que impide que uno sepa hacer otras cosas. No sé arreglar un enchufe, tampoco sé qué papeles son necesarios para comprar una casa. Si tuviera el dinero tendría que contratar a un abogado. ¿Se dan cuenta? Así que dormí, me enfrenté con el libro de negocios que les contaba, vi fotos de Heather y almorcé un poco de carne del plato de mamá, eso comí hoy, no sé ustedes, creo que mamá les puso milanesas en la vianda. Un poco de carne de ayer comí y una ensalada que mamá preparó, de postre me cebé unos mates y tras los mates se me hizo la hora. Hacía menos frío que a la mañana, pero igual no era para andar desabrigado. Entonces comencé a sentirme más nervioso. Una vez en la primaria una maestra nos obligó a escribir una composición libre evitando la palabra entonces. No pude. Pero no interesa que no pude. Sí que mis intestinos me condujeron al baño varias veces. Retortijones, ganas de hacer caca, chicos, amenazas estúpidas de mis intestinos que cuando debieron hacer su trabajo se retobaron. Me ponen nervioso las entrevistas de trabajo, todo me pone nervioso, perdónenme, por el amor de Di-s, no tengan en cuenta mis nervios, me ponen nervioso las entrevistas de lo que sea y por eso supongo que comencé a sentirme más nervioso. Tengo el colon irritable, eso dicen. El colon está en la panza. Pero no se confundan, papá no los quiere confundir, una entrevista de trabajo es lo mejor que les puede pasar antes de conseguir un trabajo. Eso y tener con quien estar. Las dos cosas. Pero sobre todo la primera. Ya lo verán cuando sean grandes. El trabajo permite que uno pueda tener todo lo demás. Incluso una buena compañía. Sin trabajo todo se hace más difícil. A Heather le pasaba algo así en la película. Sin trabajo es muy complicado todo, ya no es como dicen que era antes, ya no es que uno se dedica a ser payaso o artista callejero o bohemio de lo que sea y de alguna manera subsiste. En realidad pienso que jamás fue así, pero bueno, suponiendo que en algún momento haya sido posible vivir de ese modo, ya no lo es, y de esa forma el trabajo termina teniendo otro peso, tener un trabajo estable es saber que dentro de dos meses vas a tener el mismo dinero que este fin de mes, lo que no es poco, lo que sería una bendición si realmente me fue lo bien que creo que me fue en la entrevista hace unas horas.
Mamá me dio un beso, me deseó suerte. Yo le pedí que rezara para que así fuera. Mamá volvió a besarme. Estoy preocupado por mamá, hace dos semanas que le entran muy pocos trabajos, hace dos semanas que me mira como detrás de un vidrio sucio. Tiene poco que hacer y entonces mide los muebles, se pone a tejer, hace cosas que son necesarias, que seguramente lo son, pero me preocupa. Hay que ser considerado con las mujeres pero en casa necesitamos trabajar los dos, por eso chicos a veces discutimos con mamá, pero no porque no nos queramos, ella tiene que entender que papá sólo no puede, eso es todo, no tengan miedo. Mamá me besó, me volvió a besar. Sobre el escritorio quedó el libro de negocios, el word impreso de ese libro horrible a medio editar. Y me marché por Medrano hacia Corrientes, con frío, fumando; está mal, lo sé, pero necesitaba quitarme las dudas ortográficas que ahora regresaban así fuera con humo; otra vez obsceno, no sé por qué esa palabra, y también otras, fluidez, por ejemplo, concejo y consejo, cesión y sesión. Obsceno es algo sucio, chicos, algo feo. Fluida es el agua, que corre, que no se detiene. Concejo es un conjunto de notables o algo así. Consejo es el que les pretendo dar. Cesión viene de ceder, de dar lugar, y sesión de reunirse para algo puntual. Desde el subte llamé a mamá. Ella ya estaba con ustedes, de regreso del colegio. No supo disiparme las dudas y volví a levantarle la voz, lo siento. No tengo un diccionario a mano, me dijo, me cortó, y yo me acordé en el subte, apretado, sintiendo ya cómo me sudaba la espalda bajo la camisa y el saco, me acordé de mi mamá diciéndome que no los hiciera a ustedes partícipes de mis preocupaciones económicas, laborales, que eso los angustiaba, que los veía angustiados por eso y por mis nervios, y me hizo realmente mal recordar esas cosas y ahora les pido perdón también por eso y porque quiero que no se preocupen por estas cosas; además, ya ven, mañana será otro día y ningún cambio de colegio ni nada parecido los amenaza. Hoy es San Aureliano, mañana es San Ismael y papá quiere como mamá que sean felices. Antes que cambiarlos de colegio vendo el auto, me pongo a vender algo en la esquina de Medrano y Rivadavia, lo que sea, chicos. Discúlpenme en serio, tengo muchas culpas por estas cosas que a veces ustedes escuchan sin del todo comprender. Son cosas que en realidad debería hacer como con esto, escribirlas y guardarlas bajo siete llaves hasta que ustedes sean más grandes y puedan entender un poco más. No es bueno me imagino que los hijos de uno descubran que papá es vulnerable. Yo no me di cuenta de la vulnerabilidad de mi papá hasta que lo vi llorar una noche. Estaba sentado en el jardín de la casa de no sé quién, bajo un pino, y lloraba. Una mujer, una madre, pude ser vulnerable, pero un padre no. Así están hechas las cosas. Así me lo enseñaron.
Pero bueno, basta. Quiero que sepan que me fue bien. Calculo que se los dije más arriba pero se los repito. Hubo una entrevista con un funcionario y antes una larga espera de pie, papá por suerte con el libro que habla de Houdini entre las manos y Houdini volando un raro aeroplano destartalado en Alemania, mostrándoles a unos militares alemanes de principios de siglo veinte que era posible volar con algo tan sencillo y peligroso. Hubo la espera, la entrevista donde el funcionario repasó mis antecedentes y me preguntó si yo estaba dispuesto a trabajar entre las siete y media de la tarde y las tres de la mañana, y luego hubo también un examen bajo los tubos fluorescentes de la oficina y del que salí casi seguro que airoso y con buen tiempo, un factor fundamental para los correctores, un corrector debe ser veloz, es una de las últimas piezas del proceso editorial, chicos, y papá es veloz, muy veloz corrigiendo, ser veloz corrigiendo es una destreza que me pertenece. Tardé siete minutos en corregir un decreto lleno de errores bajo los tubos fluorescentes de la oficina. No es que se equivoquen los legisladores, chicos, aunque eso también sucede. El problema no son los legisladores. Los legisladores son personas que hacen las leyes. Las leyes son por ejemplo no matar, no robar, no maltratar. Esas leyes llegan a la oficina donde me entrevistaron y son nuevamente tipeadas por tipeadores. Esos son el problema. Los tipeadores. Chicos jóvenes que se equivocan porque escriben a máquina ocho horas seguidas y cualquiera se puede equivocar si escribe ocho horas seguidas. Son muchísimos y todos visten camisa. Es un trabajo cansador el de los tipeadores. Pero a cambio tienen sueldo, aguinaldo, vacaciones, obra social, y si son padres cuentan con asignación familiar, apoyo escolar, otros subsidios. No está nada mal. Los correctores corrigen los errores de los tipeadores. Los correctores también cuentan en el gobierno con los beneficios de esos muchachos. La oficina de los tipeadores del gobierno tiene alfombra gris, también la de los correctores, y ambas tienen computadoras modernas y fuera hay un vestíbulo y cerca de la salida una recepcionista que hoy habló con el novio y con la abuela del novio, se llama María Emilia. Frente a la recepcionista fue que esperé de pie, con Houdini volando sobre un pueblo alemán, y también en ese lugar fue que esperaron dos chicas, una rubia y linda como Heather Graham, la otra morocha como mamá. La rubia también venía a postularse de correctora, la otra no, la otra sabía de diseño. Con la rubia hicimos la prueba. Juntos. No recuerdo su nombre. Yo la llamaba para mis adentros Sharonna como se llama Heather en la película. Tenía ojos claros y pelo rubio como Heather Graham, pero no era Heather Graham, claro. Pensé en eso y pensé en ustedes durante el examen, en lo que estarían haciendo; me agarró el desasosiego por ese lado, por no estar con ustedes y también por haberlos de alguna manera involucrado en esta historia que es mi vida y de la que no son para nada culpables así a veces parezca que indirectamente les recrimino mis presiones, mis nervios, mis angustias económicas, laborales. Y no debe ser así, chicos. Uno es grande y debe responder por lo que es y por lo que hace.
En fin, que con Sharonna nos complementamos muy bien, eso les quería contar. El examen finalmente fue sencillo pero exigente. El funcionario del gobierno nos dio el original de un par de decretos y sus correspondientes versiones tipeadas por los muchachos tipeadores. La consigna del funcionario del gobierno también fue sencilla y exigente. Primero yo debí irle leyendo a Sharonna uno de los dos decretos mientras ella apuntaba correcciones sobre la versión tipeada. Luego fue mi turno. Un decreto es casi una ley, chicos. Le gané por dos minutos a Sharonna. Igual eso no significa que Sharonna haya quedado fuera. Es más, espero que no sea así. Lo importante. El funcionario del gobierno fue muy agradable conmigo, creo que le impresionó bien mi disposición a trabajar de noche. No pude evitar decirle que tengo hijos, muchos hijos, que trabajar en horario nocturno me permitirá verlos a ustedes, seguir llevándolos al colegio. Siempre que comento estos detalles la gente abre los ojos, exclama. Sharonna dijo tener una hijita e insisto: creo que hicimos un buen equipo. Este trabajo se hace de a dos. Le dije al funcionario que los tengo a ustedes, chicos, y él me contestó que sí, que realmente ustedes son muchos, tomó las correcciones de Sharonna, tomó las mías y nos acompañó por el vestíbulo a la puerta prometiendo llamar cuando tuviera novedades.
Fuera de la oficina nos metimos con Sharonna en uno de los ascensores. No funcionaba. Tampoco el otro. Debimos bajar por la escalera. En la planta baja nos saludamos, nos fuimos. Ella tomó por Suipacha hacia Córdoba. Me tomo un taxi, dijo. Yo me fui para el lado de Corrientes, voy para allá, le dije. Un gusto, le dije. Buena chica. Trabaja en una editorial jurídica, no está conforme. Eso me comentó bajando las escaleras de la oficina. Que pagan una miseria. Estudió Letras, también hizo un año de Derecho. Yo también estudié un año de Derecho, quise decirle, pero no me salió la voz, no tuvo ganas mi cuerpo de hacerme caso, ya se había hecho de noche.
Hay que matar a los monstruos de chicos, háganme caso. Con películas, con rezos, con ideas para los sueños, también con libros y canciones. Ustedes son capaces, lo sé bien, ustedes ya lo hicieron. Lamento que mamá ahora esté dormida. Me gustaría que conociera a Heather, que me diera su opinión de la película en la que actúa con ese actor que hace de indio de la India. Me gustaría ponerla celosa. Estar con ella como antes solíamos estar. Decirle que la quiero. Pero es inevitable. A mamá de noche sólo le interesa dormir. Y está bien que así sea. La noche fue inventada para eso y ahí los tengo a ustedes, calladitos, dormidos, a metros de la computadora, y a mamá también callada y dormida, en la pieza, todos cumpliendo con el instinto vital que los aparta de las tinieblas, la noche cerrada. Todos así de plácidos mientras me pregunto si me llamarán los del gobierno mañana, si serán lo suficientemente rápidos los del gobierno para consumar la elección.
Mamá tapada hasta el cuello, medio de costado; ustedes también tapados, largando sus alientos infantiles desde sus camas; la expectativa y la espera por la probable citación para efectivizarme como corrector oficial junto a Sharonna. Así termina este día, así comienza este otro.
Fuera, en el balcón, hace frío. Fuera, ya no pasan autos ni camiones ni nada. Y el polvo zombi y los zombis y los cazadores de zombis, todo eso, chicos, no existe. Perdónenme.

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