31.1.07

Revelaciones del Hermano Cerdo

Es hora de aclarar algunas circunstancias, para que quede por escrito que nada es casual y que detrás de la causa de Hermano Cerdo se encuentra todo fríamente pensado para la victoria. Una sola demostración: nadie busque coincidencias azarosas en que el número 12 de la revista de los campeones irrumpa en febrero de 2007; la razón es más que sencilla y el lector atento hasta observará que la única disfunción en la perioridicidad de la publicación de la que hablamos tiene su porqué; porque todo, absolutamente todo encaja en la hermandad; en lenguaje vulgar, digámoslo de una buena vez, en febrero de 2007 se inicia El Año del Cerdo, según nos lo dice el horóscopo chino, y más exactamente éste será el Año del Cerdo de Fuego. Si los descreídos lo consideran útil, confirmen estas frases con la frecuencia de aparición de Hermano Cerdo y verán que por ahí existe un número doble. Y entonces pregúntense, ¿por qué el número 6 es también el 7? Para que la revista Hermano Cerdo cumpliese un año de vida en febrero de 2007, es decir, en el inicio del Año del Cerdo de Fuego. Y es más, vean que no se trató de duplicar un número con otros guarismos (vg. 3-4, 10-11...), NO, hubo 6-7 porque en la hermandad debía anularse el carácter incompleto y acaso negativo del 6 con el sacro 7, elemento, si los hay, para revertir y elevar a la condición humana. Por eso es que en la hermandad también se asegura que será el número 12, el próximo a salir no bien comience el año del Cerdo de Fuego, un número que traerá fortuna a quien lo adquiera, lea y guarde. Así que suscríbanse a Hermano Cerdo a esta dirección (hermanocerdo@gmail.com), poniendo en el asunto del mensaje "Quiero ya mi Cerdo de Fuego". Las bendiciones, les aseguramos, vendrán entonces solas.

Fdo. Departamento de Propaganda
Revista Hermano Cerdo y/o HermanoCerdo
Distrito Federal, Buenos Aires y otras ciudades.

30.1.07

Aburrido

—¿Qué tal tus vacaciones? —me preguntaban hoy.
—Bien —dije.
—Pero te fuiste de vacaciones, ¿sólo bien? Estás bronceado.
—Pero regresé hace ya casi quince días —dije también.
No comprendo estos intentos de conversación.