29.11.06

Derecha? Izquierda?

Yo no sé, Daniel, y hablo con vos por esta vía porque estás en México y yo en Almagro (y sabés que mucho más me gustaría no tener esta distancia), yo no sé, te decía, qué tanto es la izquierda y qué otro tanto la derecha. Aparentemente las libertades individuales son, en primera y última instancias, las que están en juego. Pero ni la una ni la otra me parece están lo que se dice demasiado preocupadas, por lo menos desde sus discursos, en solucionar los problemas del hambre y la destrucción. Claro, siempre hay ejemplos, argumentos que sirven para una mesa de café. Siempre está, por ejemplo, aquel sintagma que reza "la izquierda se ocupa de las minorías y las diferencias", no obstante conozco (y muchos son) quienes desde un pensamiento izquierdo sostienen que la gordura es antiestética y que por poco ahuyenta la posibilidad mínima de una amistad si la obesidad se corresponde sobre todo a una mujer. Al revés, la derecha se ha caracterizado por su espíritu prostibulario, "donde hay mujeres sin mácula (la madre, la hermana, la esposa) y putas". No comprendo qué es una y otra cosa. ¿Bush es derecha? ¿Bin Laden de izquierda? En el planisferio se ubican de otro modo y en las ideas... ¿En qué se diferencia Bush de Stalin? ¿En qué el genocidio perpetrado sobre el pueblo armenio y aquel otro sobre el judío? No soy un iluminado, pero creo que en el fondo no hablamos de otra cosa que de la condición humana. De sus dos tipologías paradigmáticas y nada más que de eso. Pero, lo sabemos, las taxonomías a las apuradas no terminan de ser arbitrarias, tiránicas. O bien exigen un esfuerzo imposible, el de clasificar a la especie, a cualquier especie, en sus distintas apariciones escénicas. Petisos tuertos, petisos no tuertos pero mudos, altos mudos y mancos, liliputienses hechos y derechos, etc. Hay un ronroneo discursivo del que se abusan los dos supuestos bandos de los que hablo. Unos mueven imbéciles y santos por medio del terror a lo desconocido y al diferente. Los otros, a la larga o a la corta, hacen exactamente lo mismo. Ese, creo, es el fin del humanismo, y comenzó con el hombre mismo, no hay caso.